domingo, 11 de diciembre de 2011

La espera

Prometió matarse en diciembre. "Qué mejor incentivo que la navidad", se decía. Tomada la decisión consiguió disimular su obsesión y relajarse. Ya sólo tendría que dejarse llevar; la responsabilidad le correspondía al paso de días huecos sin emociones ni hechos. Y diciembre llegó. De hoy no pasa, repetía cada mañana. Avanzaba el mes y con él su enfado, maldiciendo a la realidad por no cumplir sus planes. En Nochevieja, cuando le preguntaron por su promesa de año nuevo, no supo qué responder.

Rodia


6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho. Ay, esos propósitos para el nuevo año invariablemente traicionados...

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  2. Efectivamente, amigo Hank. Yo por eso prometí no hacer promesas. Gracias por tu buen gusto, jaja... a mi también me gustan tus relatos con aroma a novela negra. Saludos.

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  3. Gabriel Palafox13/12/11 13:33

    Hombre, Rodia, qué grato leerte, de nuevo. Me ha gustado mucho. Saludos

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  4. Hola Gabriel. Pues sí, hacía tiempo que no encontraba inspiración, o ganas, o lo que sea que haya que tener para escribir, pero os sigo desde el anonimato. Agradecido quedo por tu comentario. A ver si a partir de ahora me manifiesto más a menudo, tanto en relatos como en comentarios.

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  5. Me alegra el verte por aquí, Rodia. Me gusta ese objetivo fulminante, como el que deja de fumar o promete cualquier otra cosa banal... como el dejar de ser un día cualquiera.

    Un afectuoso saludo.

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  6. Me gusta este regreso a partir de una promesa que uno se hace y de la que uno a ratos duda.
    La realidad cumple o no los planes que se hacen contando con ella o con uno mismo.
    Un saludo

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