lunes, 30 de enero de 2012

Bufonadas

Era el mejor bufón del mundo. El único que le había hecho reír. Le había perdonado las más terribles impertinencias, los comentarios más indecorosos. Sus ácidos comentarios, sus muecas hilarantes, le hacían cosquillas en el alma. Por eso el rey no pudo evitar soltar una carcajada que se desbordó por toda la plaza. Ni siquiera el sonido de la cuchilla descendiendo pudo parar su risa desatada cuando vio la última mueca desternillante del bufón, haciéndole reír desde el fondo de la cesta de mimbre

Hank66


7 comentarios:

  1. Anónimo1/2/12 12:57

    Eres muy bueno cortando cabezas. Interior en ebullición.

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  2. Sólo las que merecen ser cortadas, estimado (o estimada) anónimo (o anónima), sólo las que lo merecen.

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  3. Anónimo2/2/12 0:43

    Quien decide ese merecimeinto?, y más, con unos métodos tan antiguos?
    Hay agresividad crónica en el ineterior de la lata.

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  4. Una escena un tanto rebuscada. Pese a todo, siendo los viles bufones los juguetes de los tiranos, cabe esperar la rabieta vengativa como una vuelta de turca más en su despotismo y el sadico placer (sexual?) de sacarle su última utilidad al infeliz.
    El escaso sentido del oido, me parece un estupendo contrapunto al grosero gusto del monarca.
    El poder se puede ejercer de un modo surrealista, pero nunca lo es.

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  5. Muchas gracias por haber leído el relato, anónimo. La verdad es que me gustan las escenas rebuscadas, ésta en concreto lleva dando vueltas por mi cabeza desde hace tiempo, y no descarto volver a esta situación tan "cortante". No había ninguna intención sexual en la escena, más bien me interesaba hacer un micro de humor negro, sin más. Gracias de nuevo por sus comentarios.

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  6. Yo vi la "intención sexual" en el reyezuelo. No es infrecuente las aberraciones en esa matería en el tipo de personaje que describes. La literatura y el cine, nos lo muestran con frecuencia.

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