miércoles, 22 de febrero de 2012

El postre

Miró a la mujer estirada en la cama. Ojos del color de las ciruelas verdes, labios de fresa, dientes manchados de carmín semejantes al fruto de la granada. Un levísimo y cuasi imperceptible vello en los brazos, suave como el melocotón. Fijó su vista en los pechos, y no pudo evitar pensar en dos apetitosos y maduros melones. Se inclinó para besarla. Sonó su móvil.
-Sí, cariño, estoy en la cena. Ya acabo. Voy a tomar el postre -miró a la mujer-. Creo que hoy me inclinaré por una macedonia...

Hank66


1 comentario:

  1. Anónimo30/4/14 8:57

    Aunque hayan pasado dos años desde este relato que ahora aparece en "Un relato al azar", nunca es tarde para celebrar el cachondeíto que rezuma. .Provoca como poco una sonrisa.

    El Manco

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