miércoles, 11 de julio de 2012

Aires

Lo que era una leve brisa, ha crecido (alimentándose de los sueños e ideales que hemos ido desechando) hasta adquirir las dimensiones casi místicas de un huracán. Y, a su paso, arden las esperanzas y vuelan en mil pedazos los refugios invisibles en que antes nos resguardábamos... no queda ya ni un mísero tablón a que amarrarse en mitad del oleaje.

Sólo nos resta buscar algo parecido al equilibrio, esperar a que dé sus últimos coletazos y recrearnos en el paisaje que queda tras cada tormenta.

Cronopio


3 comentarios:

  1. rrataplans11/7/12 23:30

    Pero tal vez haya alternativas. Aunque no las sé ver, mi campo de visión se está estrechando por momentos y mi agudeza visual pierde enteros por momentos.

    Probaré a preguntar a las generaciones jóvenes, ellos tienen la energía, la ilusión y tal vez la visión de futuro que definitivamente se nos ha escapado. ¿No es así? ¿Tampoco ellos?

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  2. Tampoco ellos, querido rrataplans, porque a ellos les ha pillado este huracán sin agarrarse bien al tronco.
    Pero a ellos, a nosotros, a todos no nos queda otra que aguantar.

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    1. rrataplans13/7/12 19:27

      Llevo meses aguantando la respiración. Creo que he debido de batir el récord mundial de apnea. Ah, que también lo han batido otras cinco millones de personas. Vaya por dios.

      Un saludo, marga.

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