viernes, 6 de julio de 2012

Cara y cruz

¡Cuántas noche compartidas en la chimenea de la abuela! las llamas nos caldeaban y su luz bailarina invitaba a las confidencias.
El mismo fuego que asa las chuletas y enciende el candil, de pronto crece y se desboca.

Y cabalga por los montes, enloquecido, engullendo a su paso todo sesgo de vida, dejando la tierra rota, seca... muerta ¡50.000 hectáreas de tierra yerma!
Ese mismo fuego luce también en las tres velitas que mi niña se esfuerza en apagar.
El Fuego: compañero y enemigo, cara y cruz.

desasosegada

4 comentarios:

  1. Efectivamente Marga, la cara y su cruz están en todo, o en casi todo. Yo, en cualquier caso, me quedo escuchando las confidencias de la abuela en la lumbre y, desde luego, siendo cuidadoso con las cosas que queman. Un abrazo.

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  2. ...es triste cuando el fuego pasa a ser verdugo, después de haber sido pasión. Buen relato.

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  3. Muy buen texto.

    Un saludo

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  4. Gracias chicos, la verdad es que me impresiona mucho imaginar esa barbaridad de superficie humeante y muerta,esperemos que este sea el último incendio del verano.

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