sábado, 29 de septiembre de 2012

La prisión

La mujer, asfixiada bajo la basta tela, se paró frente la estación de policía para recuperar el resuello. Su hijo se paró a su lado. La mujer vio el pequeño ventanuco del calabozo. Dos barrotes lo cruzaban. El prisionero tenía cuatro porciones de dos palmos cuadrados de cielo azul para mirar. Se le escapó un gemido.
-¿Te da pena el preso, mamá?
Miró al niño a través de los cientos de minúsculos cuadritos del burka.
-Sí, hijo, mucha.
No se atrevió a decirle que no era pena. Era... envidia.

Hank66


10 comentarios:

  1. Redondo, perfecto, con mucho sentido.

    Hasta las líneas y los párrafo te han quedado bien puestos.

    ( A veces nos sale diferente de como lo hemos ordenado y algunos signos cmbiados)

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  2. Me puse un burka por 21 días. Tenía que sujetarme el cuello para ver algo y sólo el frontal.
    Mis piernas tropezaban entre los tejanos y el tela de algodón. Los guantes me producían alergia y conducía mi coche por las calles, oyendo insultos en catalán y castellano.

    Si llego a vivir en Afganistan o tener marido, por ejemplo...me subo a un ático y me tiro.
    No es una prisión, es una amputación que te lleva a preguntar qué o quién eres.

    Si me permites. Un abrazo.

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  3. Muchas gracias, Albada. Como siempre, buen apunte post-relato, jajaja. A ti te lo permito todo. Un abrazo.

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  4. Ortiguense.30/9/12 19:00

    Un calabozo, siempre tiene más espacio que un burka. Y te encajona mirando al cielo. Como si ese trozo de cielo que ves, te perteneciera, fuera un fururo cierto, ...y tambien gana en dimensiones a una observación de celosía.Dichoso el que puede mirar arriba, cuando hacerlo al frente encuentras un gris hormigon. Una cara gris de carcelero.Que el tiempo es lentamente gris. Y sobre todo,cuando percibes al calentar tus brazos de fruta de madrugada,que no tienes alas.Solo un frio gris de un tiráncio amacer ceremoniso y lento.
    Me ha gustado tu relato, que he leido con deleite. Habiéndome despojado mientras, de mi burka occidental.

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  5. Muchas gracias por tu comentario, Ortiguense. Me alegra que el micro te haya hecho pensar. Más o menos esa era la idea. Un saludo.

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  6. Ortiguense.1/10/12 7:48

    Por suerte, nunca captamos por completo la idea del autor. A él le pertenece el "código fuente" y su propiedad. Y nosotros ,ganamos tu lectura y los aportes que ,con más o menos acierto, creamos para nosotros mismos.aparte de sucesivas reelecturas, que van sacando a la luz matices esquivos en la primera.Leer a alguien, es una curiosa forma de intimidad entre dos personas, que no sabría que nombre ponerle. Pero desde luego, es abundante en vitalidad.Tal vez poreso, odio los escritos burocráticos y "puesta en conocimiento". un saludo.

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  7. Tienes razón. Tanto es así, que a veces me sorprendo con los significados que un lector puede extraer de mi escrito. Nunca sé si es que no he sabido explicar mi historia o que, simplemente, buscar significados que se le escapan incluso al autor es uno de los alicientes de la literatura. Buena reflexión, Ortiguense.

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  8. Sorprendida por un grupo talibán cuando curioseaba a través del ventanuco, fue detenida y juzgada (por ellos mismos, se entiende). Ahora, en otro calabozo enrejado, con su burka, la calle que se le presenta como un puzzle de microimágenes, alguna de ellas empañada con lágrimas, empequeñeciendo aún más su campo de visión.

    Muy bueno y emotivo tu micro

    un saludo

    country49

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    1. Muchas gracias, Country. La verdad es que algunas de vuestras continuaciones son mejores que el relato en sí, jajaja. Un saludo, nos leemos.

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  9. Angustioso, muy bueno.

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