martes, 2 de octubre de 2012

La cómoda

La cómoda saltaba en nuestra familia, de generación en generación. De niño observaba que el segundo cajón siempre permanecía vacío. Con inocencia infantil preguntaba el motivo. ¡No seas curioso! ¡Algún día lo sabrás! contestaba mi madre. Igual respuesta obtuve a lo largo de los años ante mi reiterado interrogante.

Heredé el mueble, que ahora reposa en nuestro dormitorio. Cuando vi que mi esposa intentaba usar el segundo cajón, grité a viva voz: ¡Déjalo vacío! ¡Algún día te lo sabré explicar!

country49


4 comentarios:

  1. No está vacío, en el se guardan todos los sueños incumplidos, durante generaciones han ido poniéndolos, para que la siguiente al abrirlo tenga consciencia de ellos e intente cumplir alguno antes de poner los suyos.
    Un abrazo.

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  2. Anónimo3/10/12 0:08

    Muy lúcido y bonito comentario, Alfred. La verdad es que no había pensado en ello ya que sólo pretendía dar un tinte misterioso y surrealista el relato.

    Un abrazo

    country49

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  3. Ortiguense3/10/12 7:34

    Ese cajón de la cómoda,me sugiere un embarazo que no llegó. Al menos, representa un vacio que nuca se quíso definitivo. Me sugiere espera o una asusencia anterior a la curiosidad. A quién le guardaban la memoria por tanto tiempo? Ese vacio simboliza las cenizas de un ancestro? Un cajón vacio podría ser una clave de persistencia generacional? Son muchos los pétalos a despojar en un escrito amenabiense, si se me permite la asociación cinematográfica

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  4. Un tío mío, tenía un baulito lleno de filigranas, que siempre estuvo vacío. Intenté meter en él mis chismes y me lo impidió, explicándome que estaba vacío esperando alojar los billetes que ese año, sin falta, iba a ganar a la loteria.
    De ilusión también se vive.

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