martes, 4 de diciembre de 2012

Gracias por la música

Hoy es un lunes de diciembre parecido a otros muchos lunes de diciembre, gélido y plomizo.
Salgo de la oficina a la carrera cuando creo escuchar un sonido agradable, me paro atenta y distingo las notas de "reloj, no marques las horas" en una guitarra callejera.
Algo mágico le pasa de pronto a la ciudad: sale el sol iluminando las hojas doradas de los chopos y tocan las campanas de la catedral, incluso la gente parece sonreir. Un timbrazo del móvil rompe el hechizo ... ¡Cielos, ya llego tarde!... y reemprendo la carrera.

desasosegada

2 comentarios:

  1. Anónimo veneciano5/12/12 21:00

    Enhorabuena. Sabes hacer muy bien lo más difícil: narrar con lealtad el pulso de la vida. Pequeñas cosas que son pequeñas emociones, auténticos jirones de la existencia.

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  2. Gracias anónimo; hay momentos que son un fogonazo que ilumina la rutina, hay que disfrutarlos!!!!

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