miércoles, 13 de febrero de 2013

RECICLAJE

Y llegaron los días de las vacas flacas tal como rezongaba, agorera, mi abuela.
Primero vendí la moto y me borré del club de golf, luego cayó la casa y el megacolegio de los niños.
Y así de golpe y porrazo dejamos de ser gente vip para convertimos en parados de mierda.
Tuvimos que cambiarlo todo: las costumbres, los medios, los valores... pero  las necesidades se impusieron de tal forma, que no quedaba tiempo para lamentos.
Hubo que hacer mil cosas:  reparar el ego hundido y reciclar la esperanza,  recobrar la fé en nosotros mismos y  reconquistar a los amigos olvidados, rescatar a la familia y reponer el “todos a una” ya olvidado.
Y aquí estamos: mellados pero enteros, asustados pero juntos.
desasosegada

1 comentario:

  1. Anónimo veneciano13/2/13 16:56

    Soy de los que piensan que no debe haber ni frustración ni amargura por regresar al cauce que un fatídico día consideramos insuficiente para nuestras infinitas aspiraciones.
    El relato, como siempre, oportuno y sincero. Gracias.

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