domingo, 21 de julio de 2013

De tú a tú

Arqueó una ceja y bastó para que el hombre al otro lado de la ventanilla presentara los duplicados correspondientes, debidamente fotocopiados y compulsados. La fugaz sonrisa de satisfacción del funcionario, alivió al solicitante. Este comenzó a tamborilear nervioso con los dedos sobre el mostrador, hasta que el otro levantó la vista severo por encima de sus gafas, helándolos con su mirada, dejándolos ridículamente congelados en el aire. Un soplo bastaría para deshacerlos en pedazos sobre el formulario E342. Las miradas de ambos confluyeron en aquellos dedos estúpidamente inmóviles. Volvió el funcionario a examinar los papeles y algo le disgustó, porque cabeceaba. Entonces, el solicitante, descubrió aquella verruga inmisericorde, reinando en la barbilla del empleado público. Este la tapó mecánicamente con una mano, asumiendo ante las compulsas un gesto de duda ya más moderado. Un leve roce en su mentón y la verruga caería sobre los documentos debidamente f otocopiados y compulsados. El empate se deshizo con un sonoro tamponazo y el correr de la vez. Fin del trámite. www.lalenguasalvada.blogspot.com

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

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