martes, 16 de julio de 2013

El síndrome del tiempo

Son las siete en punto de la mañana, lo sé porque oigo el taconeo nervioso de la vecina. Portazo; las siete y media, el bancario sale hacia la oficina.
Las nueve; los niños bajan somnolientos hacia el colegio y a las diez, sin falta, oigo al portero barrer la escalera.
Yo no voy a salir de casa. El médico me ha aconsejado tranquilidad y reposo para intentar olvidar una obsesión por el tiempo que me está destrozando. Miro 2000 veces diarias al reloj y esto me conduce de una prisa a otra, para acabar, exhausta cada noche, en el mismo punto de partida.
¡Que raro! Son las once y cinco y no he oído aún al cartero. Me estoy poniendo nerviosa; ya son y cuarto, y nada. Las once y 27 minutos ¡menos mal que ya llega, estaba preocupadísima! Aunque ahora que lo pienso, hoy llueve y tendrá peor el reuma, por eso habrá venido despacio.
Bueno a lo que íbamos, estoy siguiendo escrupulosamente los consejos de mi médico y creo que estoy logrando superar mi síndrome… ¿no les parece a ustedes?

desasosegada

2 comentarios:

  1. La gente que está todo el día pendiente del reloj es en el fondo gente muy insegura. Trata de vencer esa inseguridad siendo metódica o maniática, y el conflicto está servido. Para deshacer el nudo, quizá habría que considerar que el tiempo sólo es un invento del ser humano.

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  2. Anónimo17/7/13 0:12

    Claro que nos parece, se ve a la legua que vas mejor de lo tuyo. Para celebrarlo te regalaremos un reloj de cuco.

    Saludos, Marga.

    El Manco

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