sábado, 28 de septiembre de 2013

Nunca he soportado al viejo

Nunca he soportado al viejo. Me lo repito mientras las pisadas de mis botas y las de mis camaradas resuenan en la madrugada, camino de nuestra misión de esta noche. Nunca soporté sus charlas sobre democracia, decencia y derechos humanos.

Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que de verdad nunca le perdoné es que mi madre muriera en aquel coche conducido por él. El viejo quiso llenar el hueco que ella dejó, pero no supo o no pudo. En realidad yo no le permití hacerlo. Después presenció con tristeza mi inclinación violenta y mi radicalización política, hasta que el triunfo de los míos acabó de hundirle.

Ahora subo esta escalera, llego hasta esta puerta y la golpeo con estrépito. Aparece un hombre demacrado que me mira sin sorpresa, como alguien que aguarda una consumación.

Yo me limito a decir: “Acompáñanos, viejo. Venimos a por ti”



El Manco del Espanto

5 comentarios:

  1. Anónimo29/9/13 0:18

    Veo que ya salen los puntos y aparte en el texto. Gracias y enhorabuena a los responsables.
    El Manco.

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  2. Entonces, ¿por esto también se enfrentaron hermanos contra hermanos?
    Saludos de gata

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    1. Anónimo5/10/13 0:29

      Pues no sé, habrá de todo. Desde luego estoy convencido de que las circunstancias familiares y personales condicionan mucho las ideologías y tendencias políticas que adoptamos, que suelen responder a motivos mucho más subjetivos e irracionales de lo que estamos dispuestos a admitir.Por lo menos el bestia de este relato lo ve claro.
      Saludos afectuosos, gatita, siempre es un placer comunicar contigo. Besos de El Manco.

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  3. Tétrico y triste relato, nunca fueron aconsejables las venganzas, demasiado tiempo perdido. Un saludo Manco

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    1. Sí, ciertamente muy triste, ha salido así. Gracias, Ramón, un saludo.

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