viernes, 4 de abril de 2014

Una Historia redonda



Me preguntas que tal me va la vida… y francamente, no sé que contestar.

Peleé duro porque mi padre decía que siendo “bueno” el futuro está asegurado, así que fui el mejor.

Logré magníficas notas y pude pasar del colegio a la universidad sin duelo, eso sí, lo de ligar no era lo mío.

Pronto, también eso dejó de ser un problema, porque cuando después del Master, me coloqué en un gran puesto, mi relación con las mujeres mejoró mucho.

Me casé con Bárbara: una mujer escultural, lista o divertida no, pero escultural.

Y por eso, porque ganaba una pasta y porque mantenía una buena mata de pelo fui la envidia de propios y extraños.

Pero la vida que no para de enredar hizo que varios de mis proyectos hicieran aguas y en contra de lo que les sucede a la mayoría, mi empresa me mandó a la calle.

Entonces empecé otra vida; tuve que ver como mis compinches dejaban de coger el teléfono, como Bárbara hacía la maleta e inc luso, para mayor escarnio, me quedé calvo.

Así que, agotadas las esperanzas de volver a ser un crack, he vuelto a mi pueblo.

Aquí todo sigue igual. Mi padre que pese a no haber sido nunca el mejor en nada fue siempre un trozo de pan, me esperaba con los brazos abiertos y con un hueco en la barra de su bar, desde el cual, poniendo chatos, contemplo ahora tranquilamente como pasa la vida.

Muchos me preguntan que tal me ha ido… y francamente, no sé que contestar.



desasosegada

4 comentarios:

  1. Bárbara parece ser una buena deshacencia.
    Tener empleo en el bar y gente con quien hablar puede ser divertido.
    Lo de estar calvo ni pienses en éso pues no hay remedio, o si no lo soportas ponte sombrero o paliacate.
    Aprovecha y escribe un buen libro pues redactas bien.

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  2. Anónimo4/4/14 20:44

    El problema no es cómo te ha ido, sino cómo te va, ja, ja. Que por cierto no te va tan mal. Olvídate de Bárbara, que te quiso sólo por interés, y búscate una del pueblo, que donde estén las del pueblo de uno... ¡hiaaaa! Ya te lo decía tu padre.Y la partidita de tute, y las siestas... No, si aún nos darás envifdia. Ah, y ya sabes, una buena boina. Hasta las ejas.¡Mecagüen...!

    Saludos, Marga, de El Manco.

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  3. Perdón caballeros, me hace gracia lo del icono del pelo y por eso convertí en hombre a mi protagonista, porque perder el pelo en un hombre es una putada pero en una mujer un drama.
    Gracias

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  4. Una historia redonda, sí, cíclica. Se me ha hecho simpático tu personaje al final y creo que después de todo, no le ha ido tan mal.

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