jueves, 12 de junio de 2014

Macro-micro

Nunca le he confesado a mi mujer que lo que de verdad me cautivó de ella fue su escaso uno cincuenta, aunque quizás lo intuya, porque en los momentos de mayor intimidad y arrebato siempre la llamo, entre suspiros, “chiquita” y “pequeña”. Y es que siento debilidad por todo lo diminuto. Vivo por gusto en un apartamento de veinticinco metros, y creo que he tenido todas las marcas y modelos de coches tipo mini. Tengo perro, y ¿saben cual? Lo adivinaron, un chihuahua. Mi personaje infantil fue “Campanilla”, y en materia de arte prefiero el minimalismo, más que nada por el nombre. Por supuesto mis calzoncillos son tipo “slip” y, ríanse si quieren, pero incluso me gusta que los zapatos me aprieten un poco. Así que no les extrañe si ahora mismo siento (aunque el adjetivo me repugne) una inmensa felicidad: siempre soñé con ser el protagonista de un microrrelato.

Serie B

9 comentarios:

  1. Anónimo14/6/14 6:39

    Las pequeñas cosas...su trascendencia. Su belleza.

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    1. Y una de ellas, el microrrelato, nos congrega aquí. Un saludo.

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  2. Buenísimo, lo que más, el apriete del zapato. Genial.

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  3. Muchas gracias, Carmine, tus elogios casi me abruman. Veo que has deslatinizado tu nombre. Un saludo.

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  4. Me he divertido y sorprendido con cada frase. ¡Genial!

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    1. Anónimo6/7/14 12:41

      Comentarios como el tuyo dan sentido al acto de escribir. Gracias infinitas y un cordial saludo.

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  5. En el liliputiense fragor de las pequeñas cosas, los fuegos siguen siendo fuego, y las miradas llegan igual que desde las inmensas catedrales.

    Es una maravilla, una pequeña gozada. Un saludo, Serie B

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    1. Anónimo6/7/14 22:57

      Caramba, este blog se anima. Es más, se reanima. Gracias, Albada.

      Si acaso quieres leer algo más sobre pequeñas cosas te remito a mi micro "Acaros", en este mismo blog. Está firmado con el pseudónimo "El Manco del Espanto".

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    2. Ah caramba, manco de un espanto o del?. Yo estuve hace pocos días ante la casa de las trinitarias donde parece ser que buscan los restos de un manco, de Lepanto. Pequeños, diminutos placeres que ni quitan ni ponen, como esos ácaros, que voy a leer, cómo no. Son pequeños los del polvo, pero ojo las alergias que puedan dar, verdad?

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