Cronopio
Espacio de creación de microrrelatos,
cuentos cortos y otras formas de
literatura breve, al acceso de cualquiera.
domingo, 26 de septiembre de 2010
ALBEDRÍO
Él era un hombre vulgar, de esos que pasan desapercibidos hasta en el desierto. Ella era una princesa encantada, una dama de cuento gastado. El destino ya había decido que no cruzarían sus caminos. Por eso, cuando se despertaron con el pelo revuelto, disimularon y fingieron no conocerse.
FIN DE FIESTA
Las esferas luminosas daban vueltas y vueltas. La acera se cimbreaba, mientras para no llamar mucho la atención, ponía todo mi empeño en dar algún paso más o menos coherente. Todo lo que me rodeaba fue poco a poco tragado por una sombra inquieta y hambrienta. Juré a gritos que no volvería jamás a apagar mi sed con besos de garrafón. Y no recuerdo más.
Cronopio
La artista, II
Ahora cinco de esas siete vidas se agolpan en torno a una mesa, aquella que nunca debió de estar vacía de acuarelas y láminas en blanco, donde ella quiso expresar todo lo que sus ojos polarizaban y su alma interpretaba. El pequeño restriega sus manos, la mayor ya expone con éxito.
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La sinrazón
Desde niño había escuchado que eran diferentes. Donde nacieron era cuna de grandes hazañas. El y sus compañeros eran los portadores de esa llama y en ellos estaba la responsabilidad de que nunca se apagara. Enseñanzas que calan profundamente en una mente fértil; tanto, que echan raíces hasta hacerlas propias y se convierten en una herramienta de muerte. Hoy volverá a asesinar en nombre de esa tierra. De su víctima, no sabe nada. No conoce sus sueños ni a su familia. La llama sigue encendida.
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PLANIFICACION POR OBJETIVOS
Entraré en su despacho y no me sentaré. Le expondré que trabajo tanto como Lasa aunque mi sueldo sea la mitad, y le exigiré,con serenidad, sus mismas condiciones. Me dirá que tiene que consultarlo y me ofrecerá un café en la máquina.
Entró al despacho y no llegó a sentarse. El jefe aprovechó para comunicarle el reciente despido de Lasa y le informó,con serenidad, que ella asumiría su trabajo. El sueldo,de momento, seguiría siendo el mismo. Le consultó si no le importaría subirle un café. juanxxi
Entró al despacho y no llegó a sentarse. El jefe aprovechó para comunicarle el reciente despido de Lasa y le informó,con serenidad, que ella asumiría su trabajo. El sueldo,de momento, seguiría siendo el mismo. Le consultó si no le importaría subirle un café. juanxxi
EL BUZON DE LAS AVISPAS.GABRIELPALAFOX
Hacía mucho que no iba al chalet de su padre en la sierra. Le hizo ilusión abrir el buzón, también con su nombre. Solo había publicidad allí y 6 ó 7 avispas. Lo cerró asustado y bajó la tapa. Ya en Madrid, un día tropezó en la acera y se torció el tobillo. Una semana sin salir de casa. Su dolor le recordó a las avispas encerradas en el buzón. Ya habrían muerto de hambre y de soledad. ¿A dónde va todo el dolor inútil y despiadado de este mundo? El no lo sabe. Ya anda. Con un agujero más el zapato
El buzón de las avispas
Hacía mucho que no iba al chalet de su padre en la sierra.Le hizo ilusión abrir el buzón,también con su nombre.Solo había publicidad y 6 ó 7 avispas. Lo cerró asustado y bajó la tapa. Ya en Madrid, un día tropezó en la escalera y se torció el tobillo.Una semana sin salir de casa. Su dolor le recordó a las avispas encerradas en el buzón.Ya habrían muerto de hambre y de soledad.¿Dónde va todo el dolor inútil y despiadado del mundo? El no lo sabe.Ya anda.Pero con otro un agujero más en el alma
Hechicería
Nunca pensaron los de la tribu que, después de una semana de festín comiendo carne de blanco, un cúmulo de desgracias caería sobre ellos. El aire llegaba envenenado por una nube tóxica, la tierra quedó estéril, muchos decían que si hubieran sido políglotas habrían entendido lo que decían los hombres blancos, que probablemente les fueron a avisar de los peligros. Solo el hechicero callaba, sabía que todas las desgracias provenían de haberse olvidado de salpimentar el manjar.
RubiadeBote
RubiadeBote
Atrapado
Ojos reclusos detrás de unas gafas que apenas dejan ver su mirada esquiva. Su cuerpo encorvado se guarece bajo un abrigo demasiado grande y ruinoso, como la casa en la que reposa hace siglos, en el interior de un cuadro colgado de la pared.
Saryle
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