miércoles, 8 de octubre de 2014

Haka

La explosión de Sodoma se escuchó en Gomorra con inusitada claridad. Una total confusión se apoderó de la ciudad, a lo que se sumó un bramido ensordecedor proveniente del Asfaltites. Una gigantesca ola, generada por la onda expansiva, recorría el lago mientras los aterrorizados gomorritas contemplaban estupefactos a Lot y a sus hijas, cabalgando la ola sin mirar atrás.

La orilla frenó al monstruoso tsunami, que se precipitó sobre Gomorra aplastando la urbe, que fue engullida por la boca de un túnel oculto en el subsuelo, y arrastrada al interior de un corredor que atravesaba la Tierra y conducía al mar. Tras unos días a la deriva, Gomorra se ancló en el confín de un, al parecer, pacífico océano.

Las previsoras hijas de Lot se plantearon entonces el crucial tema de la perpetuación, sintiéndose muy decepcionadas al comprobar que los gomorritas insistían en la práctica de una modalidad de cortejo en la que superaban a los extintos sodomitas. Forzada s a recurrir a su viril papá, propiciaron su inexcusable colaboración con la ayuda de los prestigiosos caldos polinesios. Nueve meses después, el primer moabita, antepasado de los actuales maoríes, nacía en la recién bautizada isla Rapa.



Somnus Tuus

martes, 7 de octubre de 2014

Reto marinero

El lobo de mar amusgaba los ojos por entre el humo de su pipa. Estaba a sus cosas, por eso no me veía. Llevaba la barba bien recortada, cana, como los cabellos que le sobresalían de la gorra de capitán, mordida por el salitre. Seguramente habría navegado por los mares de China. Su mirada, clavada en algún horizonte imaginario, reflejaba una expresión ausente, de desinterés por lo mundano. Era un tipo duro, alto, corpulento, que sabía mirar hacia adelante con valentía, enfrentando las embestidas de las olas y las de la vida, que son las que dejan cicatrices por dentro. Me acerqué a él con precaución. Tuve que ponerme de puntillas para mirarle a los ojos fijamente. Pero como los tipos duros, no se inmutó. Ni pestañeó. Qué peligros no habría sorteado ya el rudo marinero. Me acerqué tanto a él que nuestros alientos se abrazaron. Sus músculos permanecían en tensión por debajo de la chaqueta. Parecía dispuesto a atacar en cualquier momento. Me retaba. Tuve la precaución de girarme por si acaso: cuando uno arriesga es bueno cuidarse las espaldas. Acto seguido, lo escondí en el puño y lo solté en el fondo del bolso antes de salir veloz de la tienda de souvenires.



La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

sábado, 4 de octubre de 2014

El tendedero



-¡Joer con la lírica, Pepe! ¡No fastidies!

Aquí quedamos en que una semana planchabas tú y otra yo.

Esta semana te tocaba a ti.

Y no te la perdono, aunque hayas escrito esos versos que me has colgado con un imperdible en el tendedero:

"Estas prendas que ves aquí, /amada mía,/ mostrando nuestros secretos al sol/ desean hablar más de nuestro amor / en esta tarde larga y fría ".

(Eliminatoria de Champions R. Madrid - Milán)



Francisco Rodríguez Tejedor.

viernes, 3 de octubre de 2014

See

Egtved y Mysla trabajaban en Sodoma con el equipo de la Damasco Geologic Transnational que realizaba prospecciones en el cercano lago Asfaltites en busca de sal. Resultados preliminares indicaban que el producto podría superar en calidad al que los bárbaros denominaban Maldon Salt. La DGT, encargada del proyecto de viabilidad, había contratado a Egtved y Mysla por su demostrada experiencia en Hallstatt, famosa por sus minas de sal de montaña.

Sodoma los había seducido. Sobre todo el Uabé Club. La cerveza era barata y las sodomitas, bellas, limpias y muy obsequiosas. El día anterior al inicio de las perforaciones, abandonaron el local de madrugada, algo tambaleantes y con prisa por concluir sus cálculos. Egtved debía medir las isoanómalas de gravedad y Mysla las curvas equipotenciales. Otra circunstancia contribuyó al desastre en ciernes, además del efecto adverso de las burbujeantes sodomitas. Olvidando que una montaña no es un lago, introdujeron el valor is otópico de los sulfuros diseminados utilizado en Hallstatt. Los datos incorrectos se cargaron en la perforadora rotativa y cuando ésta sopleteó, indujo la descarga del terreno, provocando que Sodoma saltara por los aires.



Somnus Tuus

jueves, 2 de octubre de 2014

Senbi

Félix K. abrió la puerta de su cuarto y al contemplar cómo dos diminutos gatitos jugueteaban sobre la alfombra, emitió un alarido sobrecogedor. Atónito, reconoció con pavor las suaves rayas peludas, las barriguitas rosadas, los bigotillos enhiestos. Sus terroríficos gritos atrajeron a Jan W., su vecino de corredor en el Johanneum.

-¡Félix, por todos los demonios! ¿A qué viene...?

-¡Los gatos!

-Son encantadores, sí, pero las mascotas están prohibidas

-¿Encantadores? ¡Son de trapo!

-¿Te has vuelto loco? Cálmate y…

A empellones, Félix lo condujo al otro extremo de la habitación, mientras señalaba un gran baúl negro decorado con extrañas filigranas.

-¡Ahí están mis mascotas! Hace tiempo que colecciono figurillas de animales que he ido adquiriendo en jugueterías, museos… ¡Oh, no!

-¿Qué?

-¡La que está encima del todo, mi última compra en Egipto! ¡La reproducción de un hipopótamo de la Din astía XII!

Mudos de espanto, escucharon un ronquido sordo, al tiempo que la tapa del baúl se levantaba y un pequeño hipopótamo azul se descolgaba por su frontal, seguido a corta distancia por un prehistórico león de las cavernas, un triceratops verdoso y una vistosa mariposa monarca.



Somnus Tuus

domingo, 28 de septiembre de 2014

Laberíntico plan

Tenía una especial habilidad para manejarlas a todas. Rara era la que se le resistía. A la última más de una vez la había mirado de reojo, cuando a menudo se acercaba a buscar a alguna de sus compañeras, pero nunca hasta ese día se había propuesto detenerse con ella.

Recordó, de pronto, que en su casa no querían ni oírla nombrar, ya que hacerlo les evocaba una tarde aciaga en la que su hermano pequeño desapareció durante horas en la feria del pueblo. Por eso, se acercó a ella como quien lo hace a un fruto prohibido: con mucho sigilo y con un deseo irrefrenable de probarlo. Primeramente, se interesó por el origen y significado de su nombre. Después, dando rienda suelta a su imaginación, se dejó atrapar por su sugerente imagen, en la que se adivinaban sinuosas curvas y oscuros y húmedos recovecos. Su objetivo, al igual que con las otras, era conseguir que ella se prestase con él a todo tipo de juegos. Para ello tenía que conocerla en profundidad, en el sentido más amplio de la palabra.

El sonido del diccionario al impactar contra el suelo interrumpió su laberíntico plan.



Juana Mª Igarreta http://palabrasquedanj

sábado, 27 de septiembre de 2014

AMOR CIEGO

Pasan cosas horribles en todas partes. Y yo prefiero mirar tu foto. Escucho la radio y hablan sobre el terremoto que ha destruido una ciudad, recuerdo la convulsión que me produce rozarte. Comentan sobre esos presos políticos y pienso en las horas muertas que me pasaría encerrado en ti. Las temperaturas son extremas debido al temporal, yo añoro tus pies fríos.



Concha García Ros

Cumbres de la literatura: Anna Karenina

La historia de la tenista rusa Anna Karenina es la de una auténtica heroína del Siglo XXI. Su primer Grand Slam, conseguido con sólo dieceis años, sería el primero de una serie que la llevaría a ostentar el record histórico de torneos ganados por una mujer. No faltaron quienes quisieron quitar mérito a sus éxitos, atribuyéndolos bien al dopaje, bien a su aireado romance con el mandatario ruso Vladimir Putin, romance truncado cuando conoció a un cantante español de fama internacional. Ahí siguió un turbulento periodo en que sobrevivió milagrosamente a tres misteriosos intentos de envenenamiento que quebrantaron su salud y la apartaron del tenis. Fue entonces cuando adoptó la nacionalidad española, inició una segunda carrera como cantante y, modificando ligeramente su apellido, ganó el festival de Eurovisión para su nuevo país con el nombre de “Karina II”. Vivir para ver.

El Manco del Espanto

domingo, 21 de septiembre de 2014

Lo que más le dolió



Le quitó el cargador y guardó la pipa en la sobaquera. Luego entró

en aquel antro donde empezó un día de policía.

Le envolvió el humo de los cigarrillos y la música de Armstromg.

Exactamente como entonces. Como cuando se creía en el lado de los buenos.

¿Cómo se había ido volviendo todo tan gelatinoso después?.

Pidió un scotch. Clara lo miró como cuando antaño lo despertaba en la cama: entornando los balcones de sus ojos.

-Huele a madero .- Gritó alguien desde el fondo.

El sacó el arma, sin balas, lentamente.

Se hizo un silencio también lento. Tal vez como cuando los escarabajos hacen el amor o se ahogan las plantas en la inundación.

Nadie se atrevió a darle una muerte con grandeza, de frente, como él buscaba.

Solo sintió el rompehielos por la espalda. Cómo le entraba por entre las costillas.

Se volvió sobre el mostrador y vio los ojos azules y fríos de Clara.

-No es nada personal, sól o business.- Le dijo.

Fue lo que más le dolió.



Francisco Rodríguez Tejedor

Dulce espera

No cambiaría por nada estos momentos de la espera, cuando, tendido y ya desnudo, aguardo enervado a que ella aparezca. Bañado en una luz tenue, dejo correr una mirada soñadora por el techo de la habitación, tan cálida y acogedora. Por la puerta entreabierta me llegan los sonidos de sus preparativos, que preludian el placer que vendrá. A cada poco pronuncia dulcemente mi nombre y la escucho embelesado.

Por fin entra y su sonrisa lo ilumina todo. Vierte un poco de aceite en su mano, la pone en mi pecho e inicia suavemente un masaje. Me invade una sensación que ya conozco y que sólo podría definirse como la antesala del paraíso.

Sé que, como siempre, me faltarán palabras para expresarle lo que siento. Así que, mientras ella deposita en la mesilla una esponja, una palangana con agua y un bote de talco, me limito a decirle:

“¡Mamá!”.

El Manco del Espanto