miércoles, 4 de marzo de 2015

Kryptonita

Solo quería volver a volar, el brazo estirado, puño al viento, sin despeinarse.

Acariciaba recuerdos de tiempos grandiosos, allí vientre abajo, único lugar donde la kryptonita no le hiciera mella. Pero ya no podía volar. Sin villanos a los que doblegar y, para colmo, recién despedido del periódico, hubo de reinventarse. Se dedicó de lleno a las viudas ricas. Les hacía surcar los aires, gritar, jadear, alcanzar las cotas más altas. De boca a oído remontó su fama de superhéroe. Pero él, al entrar en un dormitorio, grotesco con su capa de antaño, solo soñaba con dejar de ser un mero instructor de vuelo.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

El desencuentro

-Esta vez si, no me puede fallar-, de dijo

confiada,y se dispuso a esperarlo...

En oportunidades anteriores, el no acudio

a su llamado, (o no fue puntual).

Tenia mucha paciencia y tolerancia, y comprendia.

Se trataba de un hombre joven, muy ocupado, con

esposa, hijos...

Pero hasta cuando esperaria?

Si, no podia negar sus celos, lo queria definiti-

vamente a su lado...

Y el tiempo paso, y el no aparecio, y "la muerte",

resignada, se alejo de nuevo...

fin

Zully

jueves, 26 de febrero de 2015

EL HOMBRE PÁJARO

Mira lo que hago… decía moviendo las manos como si fueran palomas. Yo, seguía sin pestañear sus maniobras para acabar gritando entusiasmada: “ahí, ahí está” pero nunca estaba y yo quedaba fascinada por su habilidad.

Nos hablaba de dunas de oro, de cascadas que se desplomaban desde el cielo o de planetas de hielo. De reyes que amaban a sus súbditos, de pobres que partían su capa o de niños que vivían en planetas de hadas y hechizos.

A mamá no le gustaba que jugáramos con él porque decía que tenía la cabeza a pájaros, pero nosotros celebrábamos con alborozo sus escasas visitas.

Un día no volvió. Alguien contó que había subió a un rascacielos y nunca más descendió; buscaron su cuerpo por todas partes pero no lograron encontrarlo; yo no me entristecí porque sabía que con su cabeza a pájaros y sus manos de paloma había volado hacia tierras de ensueño.

El tiempo pasó y la vida nos incrustó en una realidad sin fisuras; pero alguna vez, rara vez, vislumbro lo asombroso detrás de lo vulgar y en ese breve instante, un atardecer me hace temblar o una flor es un milagro; entonces me acuerdo de él y sé que detrás de la normalidad la magia existe y que solo cuando logramos contemplar el mundo con la mirada limpia de un niño, nos deslumbra su belleza.

desasosegada

jueves, 12 de febrero de 2015

AL FINAL DEL CAMINO



Hay realidades que nos negamos a mirar de frente porque nos sobrecogen : la vejez, la enfermedad o la muerte, son temas que contemplamos de soslayo porque nos asoman a un abismo que nos espanta.

Si hoy viéramos una foto, de como seremos dentro de 40 años, no resistiríamos la impresión.

Tengo una tía muy anciana, cuando voy a verla la encuentro pérdida en una inmensa sala, ajena a todo, observando la pared con mirada perdida.

Ella que fue una mujer de rompe y rasga me sonríe como un bebé; sin reconocerme, sin reconocerse.

Casi todos los ancianos miran hacia una tele enorme. Una tele que unos no oyen, otros no ven y ninguno entiende.

Son como restos de naufragios varados en un mundo que ya no es el suyo, solos consigo mismos, solos con sus fantasmas, solos.



desasosegada

miércoles, 11 de febrero de 2015

El trueno cósmico

El muñeco cerró los ojos. Julito lo sacudió, pero no consiguió que los abriera. Comprendió que se trataba de un juego. Por eso cerró también los ojos. Su madre le sonrió. Iba a decirle algo, pero de pronto le llamó la atención lo que se veía por la ventana. Un enorme fogonazo la deslumbró. La inmediata explosión rompió todos los cristales.

Julito todavía resistió un rato más con los ojos cerrados. Cuando los abrió, le sorprendió encontrarse en un lugar extraño. El muñeco –lo que él creía un muñeco– le estaba sonriendo.

Juan Pedro Ortega Sánchez

martes, 3 de febrero de 2015

Mi familia

Me llamo Marta y tengo 8 años.

La seño nos ha mandado pintar a la familia… allá voy.

Primero mi hermana; la pondré berreando que es lo único que sabe hacer. Yo creo que es lela o algo así porque ni habla, ni juega, ni ná. Pipo, nuestro perro, es por lo menos diez millones de veces más listo que ella, pero eso no lo digo en casa porque cobro seguro.

Aquí en este lado voy a poner a los abuelos con la merienda que es como están siempre cuando salgo del cole… yo les quiero montón, pero son bastante pelmas; todo el día: que no corras, que no te metas en los charcos, que te abrigues; un rollo.

En el medio me voy a colocar yo para que se me vea bien; voy a dibujar también mi bici que es como de la familia.

A mamá le voy a dibujar corriendo, cargada con el ordenador, con mi cartera del cole, los bolsa de los pañales de Sara y contestando al móvil: “llego en 30 minutos, ¡!!QUE OS CALLEIS!!! (eso nos chilla a nosotros, luego sigue suav ecito) … estoy ahí en un segundo”

Ya sólo me falta papá; voy a ponerle leyendo el periódico con cara de cansado. Papá tiene siempre cara de cansado porque trabaja mucho, quiero decir, que trabaja mucho fuera de casa.

Yo creo que lo he bordado, soy un crak

desasosegada

jueves, 29 de enero de 2015

Perseguido



Apago el televisor, la noche templada invitaba a salir, decidio ir a caminar un rato...

Mientras cruzaba una plaza, tuvo la sensacion

de que alguien ( o algo) seguia sus pasos...,

se volvio, y si bien en el lugar habia suficiente

luz, nada pudo distinguir.-Me habra parecido-

penso, y continuo su camino...

Paro un taxi..., y al llegar a su casa, lo vio

alli, en la entrada, esperandolo, era... solo

un perro callejero...

fin

Zully

Esto no hay quien lo arregle

No creo que pueda pedirse mucho más para ser un lunes por la tarde, pensó al observar su obra.

El martes anduvo cacharreando con el firmamento. Y así pasó la semana; ordenando universo hasta convertirlo en un hogar.

Luego, vanidoso, creó al hombre y la mujer a su semejanza y después de contemplar con legítimo orgullo su obra, descansó.

Y nos dejó solos con este marrón. A falta de orden divino tuvimos que conformarnos con uno humano pero, la verdad, no tuvimos suerte.

Así que aquí estamos, atrapados entre la consternación y es estupor, esperando que, a falta de perspectivas más halagüeñas, vuelva y reponga, si puede, el orden en este caos.



desasosegada

martes, 23 de diciembre de 2014

Mazapán

El prestidigitador tartamudo escondía siempre un par de ases en la manga y una debilidad desmedida por el alcohol. Su número estrella fuera del escenario era hacer florecer una rosa en su puño para ganarse compañía nocturna. Aquella noche, obnubilado por los labios de mazapán de la morena solitaria del bar, se acercó a ella. Tímidamente sentado se remangó con estudiada profesionalidad y abrió el puño pero no apareció nada: solo sus palabras entrecortadas rellenaron el vacío. A pesar de todo funcionó como un gran truco: logró que esa noche tuviera sabor a Navidad.

P. D.: Ella —logopeda en paro— también disfrutó lo suyo.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

lunes, 22 de diciembre de 2014

Don Julito (basado en hechos reales)

Don Julito colocó la sotana en la percha. A duras penas sus 1:55 y sus puntas de pie cada vez más menguadas le permitían llegar a la barra del armario de la que colgaban una camisa y otra sotana de muda. Quita y pon. A sus 77 años se encomendaba cada noche a la imagen de Santa Eduviges, patrona de los desvalidos y desamparados, iniciando aquel ejercicio de tienta, que se le antojaba más difícil que alcanzar el cielo.

Tras esas prendas, remendadas tantas veces con más pericia que buen gusto, la bondad se disfrazaba a diario de negro. De sus oscuros bolsillos salían todos los 28 de cada mes un sobre blanco con el importe de la pensión que Don Julio entregaba a la Hermana Silvina, otra héroe silenciosa y enjuta. La casa de comidas que regentaba Sorsil -como se hacía llamar- se convertía por unas horas en las Naciones Unidas sin otro requisito que el hambre y un rezo antes de abalanzarse sobre el plato.

Encontraron a Don Julito en el suelo de su cuarto austero. El parte médico indicó que un traspiés provocó el golpe fatídico. Sor Silvina cree que su alma está detrás del giro postal que se recibe a fin de mes de una señora de Salta, viuda de luto estricto, que ha prometido visitarla pronto.

Alsquare