viernes, 27 de junio de 2014

¡Cuando pienses, dispara...!

Cuando el tiempo jugó a disfrazarse de miedo, robó nuestros mejores años. Aquellos que nunca vuelven. Pertrechados en excusas, dimos la espalda a todo lo que nos construye.

En las esperas, erigimos una vida entre los rescoldos que siempre perduran. Todo había cambiado.

Sobre las ruinas de lo que pudo haber sido, quedó la supervivencia como única excusa ante todas las miradas que nunca obtuvieron respuesta.

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El don de ser inoportuno

La noche dejó un cadáver en el malecón. De hecho, lo sorprendente para ellos, fue el hecho de que arrancando un hilo oscuro del pantalón, quedase el cuerpo casi desnudo. Pretendían apartarlo de delante del coche.

la bajo la luna brilló la imagen pétrea de un striper, cerca del noray del yate de veintiún pies.

Luis y Susana tiraron de un cabo, que les acercó la nave, baja y rápida. Sacaron el resto del alijo. Mirando de reojo el muñeco roto.

No habían calculado que un tipo musculoso les descubriese en su trabajo nocturno, ni que el sujeto descamisado quisiera hacerse el héroe.

Posteriormente se les pudo ver guardando la cadena de hierro y el alijo en maletero de un Audi, y arrancar despacio sobre la grava.

Les vi partir hacia la ciudad, dejando un monigote con taparrabos, una botella de ron casi vacía, y una camisa nadando en las aguas tornasoladas del mar del pequeño puerto.

En mitad de la noche, alguien había estado en lugar menos oportuno.

Albada

miércoles, 18 de junio de 2014

Asida por pescador.

Hablaba con los corales cuando algo me aguijoneó de repente. Sentí cómo el dolor se adentraba en la piel de mi cabeza.Hice el gesto de arrancar lo que fuese, pero mi larga cabellera me impedía deshacer los nudos, por desasirme del garfio diminuto incrustado.

Alguien empezó a tirar del hilo. Hurgué entre mi pelo. La fuerza del otro lado, contrarrestaba mi avance hacia una roca en alta mar. Mis manos se rasgaron contra el sedal, en un vano intento por despertar. La guerra por liberarme me extenuaba. Y me rendí.

Antes de dejar de respirar, exhausta y chorreando rabia y agua, con lágrimas que no podrán distinguir, alcancé a escuchar cómo decía alguien en la playa –“!vean! es una sirena, llamen a la televisión”.

Eso que ahora ven en el acuario, alguna vez fui yo.

Albada

jueves, 12 de junio de 2014

Macro-micro

Nunca le he confesado a mi mujer que lo que de verdad me cautivó de ella fue su escaso uno cincuenta, aunque quizás lo intuya, porque en los momentos de mayor intimidad y arrebato siempre la llamo, entre suspiros, “chiquita” y “pequeña”. Y es que siento debilidad por todo lo diminuto. Vivo por gusto en un apartamento de veinticinco metros, y creo que he tenido todas las marcas y modelos de coches tipo mini. Tengo perro, y ¿saben cual? Lo adivinaron, un chihuahua. Mi personaje infantil fue “Campanilla”, y en materia de arte prefiero el minimalismo, más que nada por el nombre. Por supuesto mis calzoncillos son tipo “slip” y, ríanse si quieren, pero incluso me gusta que los zapatos me aprieten un poco. Así que no les extrañe si ahora mismo siento (aunque el adjetivo me repugne) una inmensa felicidad: siempre soñé con ser el protagonista de un microrrelato.

Serie B

miércoles, 11 de junio de 2014

Metamorfosis

Se ovilla sobre las baldosas frías y empieza a temblar. El sudor profuso, con aroma a desventura, va anegando cada poro de su piel. Una capa gelatinosa va recubriendo el ovillo pulsátil, que yace en el rincón, hasta hacerlo amarillento y dúctil.

El siguiente paso es la maceración de las articulaciones y su reorganización celular posterior.

Cuando el ser durmiente se abre paso hacia la luz, las alas, plegadas aún, han de desplegarse lentamente, antes de echarse a volar.

Al fin, la metamorfosis ha concluido.

LA PRIMERA FRASE era el inicio obligado para el programa "relatos en cadena" de la cadena SER

Albada

Sumisión

La noche, está negociando treguas en las esquinas de tu vida. Y, aunque nada ha cambiado, el ambiente bosteza rumores que la mañana rubricará.

Todo sigue igual, tranquilo, lento, dejándose llevar, como ajeno a sueños esbozados a fuego en las mismas entrañas del alma. Todavía no eres consciente de tu rendición total.

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lunes, 9 de junio de 2014

Preposición estival

A tu vera la sombra se me antoja, como fruto ante un sol que se atempera.

Bajo las hojas no cabe dormir, sino de forma placentera. Rojos y verdes que se engalanan, desde la última hoja en la cintura de la higuera.

Entre haces de luz, la tibia grama. Hacia la encalada casa, y hasta el final de la era, para poder mírate, todos te esperan.

Por ver tu pelo, según el aire. Sin reparar que sueñas, con tus deseos. So pena de despertarte sobre tu dulce arena.

Tras verte, me acerco a ti. Y me arrincono a tu lado, a echar la siesta.



Albada

Preposición estival

A tu vera la sombra se me antoja, como fruto ante un sol que se atempera.

Bajo las hojas no cabe dormir, sino de forma placentera. Rojos y verdes que se engalanan, desde la última hoja en la cintura de la higuera.

Entre haces de luz, la tibia grama. Hacia la encalada casa, y hasta el final de la era, para poder mírate, todos te esperan.

Por ver tu pelo, según el aire. Sin reparar que sueñas, con tus deseos. So pena de despertarte sobre tu dulce arena.

Tras verte, me acerco a ti. Y me arrincono a tu lado, a echar la siesta.



Albada

viernes, 6 de junio de 2014

Natha II

Cuando llegaron al borde de la alberca, las luces, destacaron como una irregularidad de la tensa superficie del agua, un rostro apenas emergido. Natahin, había llevado para las vacaciones, la mochila escolar. Volvía con ella, cargada de manzanas.

El peso seguramente, no fue suficiente para sumergir el diminuto cuerpo, ni dejarlo boca abajo, como en los ahogados suele suceder. Los ojos los tenía abiertos, sin mirada, sin otro brillo que la humedad. sin vida, y sin estrellas que reflejaban la confabulación para clavar las estrellas en ellos, como chinchetas sangrantes en el alma del abuelo, ese temprano día de agosto.

Anónimo antónimo

Natha.I

El horizonte venía con un toldo gris azulado intenso, pronto seria todo lo que el cielo ofrece a los ojos del suplicante. Natha, apenas soportaba el dolor del costado izquierdo, pero decidió terminar la cerca que diera seguridad a su nieto, del pozo que alimentaba la finca.

Pocos días después, pasado una revisión medica, un tractor rompió la tela metálica de la cerca sin percatarse de ello. Su nieto Nathalin , tenía ya un pase hacia la libertad , como un contrabandista, a un espacio de mayores aventuras, y poco más pudo entender el abuelo, que apenas podía hilar con coherencia. Tras cuatro o cinco vasos de vino, no se sabrá jamás, cómo debió suceder aquello que el cielo quiso dejar en oscura intimidad.

Era una noche de verano, rota como una copa de brindis. El presagio por la tardanza, movilizó a Nathan y su familia. La inquietud era un nerviosismo con colores de plegaria. Sacaron el coche del cobertizo que aliviaba el sol sobre un color gris, con p olvo y aspecto de molinero recién sacudido.

anónimo antónimo