miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cándida inocencia

Después de la última travesura, el niño se acerca al padre, que ya lo espera con aspecto serio. Huele la hostia. Se defenderá de la acción sucia y grosera con miradas de cándida inocencia. En la estancia, sin embargo, no evita recordar las otras tardes, que transcurren jugueteando y entretenidos con los cuentos de Perrault o los hermanos Grimm. Estos recuerdos le llenan los ojos de lágrimas, arrepentido, porque no sabe ser siempre sensato, como el padre le enseña. Le huyen de la cabeza sus palabras calmas y tantas reglas que le da pereza seguir.

El padre, al darse cuenta de su presencia, le pide que se le acerque. El rictus serio persiste en su rostro. Aparte de oler más intensamente la hostia, intuye el sermón particular. Porque las palabrotas no le gustan, las detesta casi tanto como que no agradezca la comida ofrecida o detectarle restos de mugre bajo las uñas o detrás de las orejas. El niño tiembla cuando el padre le indica su falda. Sólo reza para que, esta vez, no le haga tanto daño. Aún sufre las secuelas del último castigo. Ahora, sentado en sus rodillas, huele la hostia. Y el vino de misa de la anterior eucaristía, cuando los labios se entreabren. Y la sotana también...

deomises

lunes, 8 de diciembre de 2014

Habilidades sociales

Tenía las pestañas mas largas que jamás había visto, con lo que un día, llevada por la curiosidad e intentando utilizar elementos facilitadores de la comunicación, le preguntó:_Dime una cosa, siempre has tenido las pestañas así de largas?, a lo que él contestó:_No, es desde que miento más que parpadeo. Claramente usó un elemento obstaculizador de la comunicación, pues ni siquiera hubo contacto visual en su respuesta. Ella se dió la vuelta y se marchó, dando por concluída la conversación. Desde aquel preciso instante no se dirigen la palabra, solo se miran sin parpadear cuando se cruzan, han llegado a acostumbrarse y hasta se entienden mucho mejor que antes, cuando él parpadeaba, pero mentía mucho más.



Carmen Cira

Ciclo vital desde un punto de vista muy particular

A la de tres… dos… uno… ¡Fusión! ¡Explosión! Se sube el telón. Burbujeo en el interior del líquido amniótico, enégicas palmaditas y llanto como respuesta, arrullos cálidos, sonajeros dulces, maaaamás-paaaapás en rítmica cadencia, renqueantes a-e-i-o-ús, bullicio de recreo, sirenas estridentes, despertadores inoportunos, pitos y balones, por qués encerrados en herméticos interrogantes, truenos de incomprensión y rebeldía, toques de corneta, aires de libertad, aleteo de mariposas en el estómago, latidos de corazón enamorado, acordes armónicos, redobles de madurez, melodías de serenidad, crujidos de hojarasca otoñal, eco que envuelve un enjambre de recuerdos, susurros de soledad, ruido de gusanos devorándonos. Silencio eterno.

David Moreno Sanz

jueves, 20 de noviembre de 2014

De amores y otras zarandajas

Esto del amor no tiene lógica alguna y mi historia lo demuestra.

Nací casada o casi.

Con el paso de los años interioricé que, tal como decía mi madre, yo merecía algo mejor que aquel entregado hombretón.

La vida, siempre traviesa, puso a mi disposición un joven guapo y enamorado, así decidí separarme.

Con grandes remordimientos expuse a mi marido la situación intentando no herirle más de lo necesario, pero ante mi estupor, se mostró de acuerdo en todo y me deseó mucha suerte.

En mismo instante, sin razón aparente alguna, mi joven amante me pareció un gilipollas y la vida a su lado un espanto.

Desde entonces ando, como poseída, intentando reconquistar a mi viejo amor que, por el momento, parece encantado con su inesperada soltería.

El que lo entienda, que lo compre.



desasosegada

sábado, 15 de noviembre de 2014

La alegría del niño.



El niño le dijo abuelo por qué estás siempre de tan mal humor hijo porque la vejez es un callejón cada vez más estrecho yo te ayudaré abuelo luego el niño cuando se quedó solo se puso triste al saber que su alegría no era suya sino de todo el tiempo que tenía por delante

Francisco Rodríguez Tejedor

miércoles, 12 de noviembre de 2014

CoRazón

Me implantaron un corazón artificial. A punto de haberlo perdido todo, comprendí muchas cosas, me volví más reflexiva, analítica. Aprendí a valorar lo verdaderamente importante. Mi marido comenzó a acusarme de convertirme en una persona distante, fría, en un ser sin corazón. Pero se equivocaba: soy capaz de sentir. Puedo imaginarme el dolor que le causó que, tras un año de la operación, le dejara para rehacer mi vida junto a otro. También entiendo su sufrimiento al enterarse de que este era su mejor amigo. Pero, ya lo dijo Pascal: el corazón tiene sus razones que la razón ignora.

la lengua salvada (Mikel Aboitiz)

domingo, 26 de octubre de 2014

FUERZA BRUTA

Sólo ceniza y la habitación llena de humo. No puede dejar de fumar uno tras otro. Sus dedos tiemblan y no consigue deshacerse de aquella imagen. Camina de un lado a otro de la estancia vacía sintiéndose ajeno a sí mismo. ¿En qué instante cruzó la línea? No lo sabe, pero sabe que odia sus manos, ésas capaces de apretar tan fuerte.

Concha García Ros

domingo, 19 de octubre de 2014

Después

A menudo se siente perdido. O mejor, claramente se pierde.

Puede pasarle durante un paseo, o en medio de un pensamiento, pero lo más embarazoso es cuando le sucede en plena conversación con alguien.

Sin avisar, en medio de una frase, sutilmente se instala el vacío. Se queda en blanco; de pronto no sabe lo que estaba diciendo, ni por que le miran atentamente primero y confusos después sus interlocutores. No es un recurso dialéctico para atrapar la atención de sus oyentes.

Definitivamente está perdido ¿de qué estaba hablando?

Lo mejor sería poner cara de circunstancias, disculparse y salir por piernas.

Cuando intenta poner en práctica su idea, las piernas no le responden. Está inmovilizado. Intenta entonces tocarse las piernas pero sus manos tampoco se mueven. Esto ya no es embarazoso, es el pánico lo que empieza a dominarle.

Y en ese momento recuerda: el intenso dolor en el lado izquierdo, la falta de aire, el golpe contra el suelo, l a oscuridad...

Palabras compartidas

El ladrón

Aquél ladrón era muy pobre. Tanto que cometía sus robos con un arma simulada. Utilizaba una funda y un mango sin hoja, a modo de cuchillo.

Pero tras recibir 3 palizas descomunales, de asaltados que descubrieron el engaño, decidió cambiar sus objetivos. La última paliza lo dejó a las puertas de la muerte.

Ahora sólo asalta ancianos y niños indefensos.

Sin embargo le dan mucha pena y a menudo se arrepiente.

Esta mañana han encontrado muerto al ladrón y no ha sido de una paliza. Ha muerto de hambre y de escrúpulos.



Palabras compartidas