domingo, 26 de septiembre de 2010

La sinrazón

Desde niño había escuchado que eran diferentes. Donde nacieron era cuna de grandes hazañas. El y sus compañeros eran los portadores de esa llama y en ellos estaba la responsabilidad de que nunca se apagara. Enseñanzas que calan profundamente en una mente fértil; tanto, que echan raíces hasta hacerlas propias y se convierten en una herramienta de muerte. Hoy volverá a asesinar en nombre de esa tierra. De su víctima, no sabe nada. No conoce sus sueños ni a su familia. La llama sigue encendida.

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3 comentarios:

  1. Tiene fuerza, veintiuno. Y excesiva actuarealidad.

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  2. Contundente pero sin dejar de ser estético. Y como dice Mirina, tristemente a la orden del día. Muy bueno.

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  3. veintiuno27/9/10 23:45

    Tenemos que alimentar nuestros sueños, dibujar sonrisas y sentimientos en una faz inexpresiva. Todos volcamos nuestros anhelos en los micros. Pero el presente nos solapa, no debemos ignorarlo. Es el futuro de nuestros hijos. La Verdad es importante, para identificarnos entre el resto de personas.

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