lunes, 11 de octubre de 2010

Bruja

Los insultos y escupitajos la asqueaban. Pero era el miedo lo que la hacía replegarse sobre sí misma. Sentía la boca áspera como la estopa. ¿Bruja? ¡Qué más quisiera! No existiría soga que la atara ni hombre que la sometiera. Cuando, al fin, las llamas torturaron sus pies, gritó todos sus secretos y los secretos de los obispos que la condenaron. El pueblo quedó sobrecogido.

8 comentarios:

  1. Dama, eres una caja de sorpresas. Tus registros aumentan por momentos.
    Está muy conseguido y la historia es fascinante. Al final con el calorcito tiró de la manta y siempre salen retratados los mismos.

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  2. papelylápiz12/10/10 0:12

    Me gusta, pero... ¿cómo se sabe de quién es una entrada si no está firmada, Veintiuno?

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  3. @papelylápiz
    Además de ir conociendo poco a poco a los compañer@s.... lo leí en eskup minutos antes.

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  4. Buen homenaje a las brujas, damadeltablero, gracias por pensar en ellas.

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  5. El pueblo quedó sobrecogido, no por los gritos de la bruja sino por el significado de sus palabras. Tras la bruja cayeron los obispos, y en aquel pueblo nunca más se buscaron brujas. La iglesia fue casa de juegos, de placeres y de encuentros, lugar de reunión de dialogo y de proyectos. Nunca más se vio ni cruz ni hábito alguno, todas brujas y todos brujos. ¿O tal vez fuese al revés?

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  6. El pueblo quedó sobrecogido, no por los gritos de la bruja sino por el significado de sus palabras. Tras la bruja cayeron los obispos, y en aquel pueblo nunca más se buscaron brujas. La iglesia fue casa de juegos, de placeres y de encuentros, lugar de reunión de dialogo y de proyectos. Nunca más se vio ni cruz ni hábito alguno, todas brujas y todos brujos. ¿O tal vez fuese al revés?

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  7. damadeltablero12/10/10 14:48

    La bruja os agradece, y mucho, vuestros comentarios.
    Mejor que en la iglesia, en casa de la bruja, cormoran. Se respirará un aire menos viciado.

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  8. ¡Ay veintiuno! Menos mal que lo has explicado, empezaba a pensar que el brujo eras tú. ;-).
    Dama ME HA ENCANTADO. Te puntúo con todas las estrellas, te las has merecido todas y cada una de ellas. Magnifico.

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