martes, 19 de octubre de 2010

Circo

El domador logra su objetivo tras media hora de denodado esfuerzo.

Fuera de sí, ha usado el látigo con saña, hasta que el león, exhausto, ha saltado al fin a través del aro llameante.

Adormecido por el éxito y los aplausos desganados del escaso público, no acierta a interpretar la mirada de soslayo que precede al primer mordisco.

Cronopio


5 comentarios:

  1. A veces pagamos un precio muy caro por nuestros minutillos de gloria...

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  2. Del segundo se libró por los pelos. En otros tiempos, cuando era joven, no le hubiese alcanzado ni el primero, pero despues de tantos años saltando aros llameantes, el viejo león se quedó con el mordisco.

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  3. Gracias por tu "vuelta de tuerca", Cormoran. Siempre es agradable ver qué punto de vista da otro sobre lo que uno escribe. Me resulta muy estimulante. Un abrazo.

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  4. Bueno, cronopio, e inevitablemente, apruebo el comportamiento del león.

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  5. papelylápiz23/10/10 2:56

    Vale, considera que el león eres tú y el domador tu jefe. ¿A que es válida la representación que ofrece el micro?.

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