martes, 12 de octubre de 2010

Delirio - (papelylápiz)

El viaje exigía madrugón y, en solitario, el AVE ofrecía ventajas. Repasé unos documentos para después dedicarme sólo a mi lectura de placer. Al amanecer, el paisaje se difuminaba por la velocidad y porque me vencía el sueño. Alguien dijo que pronto pasaríamos el túnel. Antes de llegar a su boca, Tomás llegó alarmado y cubierto de sangre; mediante ademanes, con el brazo que aún conservaba, me advertía "Cuidado, puede haber otro atentado". Miré si había un asiento vacío para avanzar de espalda.

4 comentarios:

  1. La historia que relatas, desgraciadamente, está presente en nuestras vidas aunque no la percibamos como nuestra. La has escrito bien, pero si me permites, Luis, para mi gusto, le falta tensión. Aún así, es bueno.

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  2. papelylápiz12/10/10 13:55

    Gracias por añadir, Veintiuno. Es complicado añadir tensión en tan poco espacio, pero siempre se debe intentar ¿verdad?. Creo que la tensión requiere ir subiendo poco a poco, pero disponemos de escasa pista de despegue. Quizá por eso está abundando más las expresiones intimistas en estilo semipoético que las historias con fuerza. No sé...

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  3. ...estoy con veintiuno, Luis. Creo que la claridad y serenidad con las que has enfocado ese viaje le resta dramatismo...

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  4. papelylápiz12/10/10 16:24

    Gracias a ambos por darme caña, Veintiuno y Juanxxi. Os la agradezco de veras, porque eso me hará intentar rehacer otro día de arriba a abajo este micro (ya será otro) con la misma "longitud para el despegue".

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