martes, 12 de octubre de 2010

Cosas del vecindario - (papelylápiz)

Los dos pasean. Metódicamente recorren su matutino y vespertino trayecto, siempre el mismo, como por un pequeño puente temporal entre su casa y las calles del barrio. Ambos conocen su cometido. Uno de ellos debe hacer lo que el otro espera; sólo su retraso puede alargar el paseo. Saludo amablemente, pero me decido:

- ¿No ve usted que no sería agradable tenerlo a la puerta de su propia casa?

Me contesta ladrando. El otro mira lánguidamente, sin comprender, y sigue caminando a cuatro patas.


3 comentarios:

  1. Dicen que los dueños adoptan la imagen del perro y viceversa. Aquí la simbiosis es completa, hasta no saber quién es quien. Original y excelentemente terminado.

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  2. Efectivamente Papelylápiz, como dice Veintiuno, acabas no sabiendo quién es quién. Lo cual por una parte te inquieta y lo lees varias veces. Pero, por otra, sientes algo de frustración, por lo menos por mi parte.

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  3. papelylápiz12/10/10 20:51

    Con tantos micros de amores desesperados de estos días, tocaba pisar una mierda, jajaja.

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