domingo, 31 de octubre de 2010

Hasta que la muerte nos separe

No era un fantasma quien surgió entre la niebla. El coche fúnebre rompió en pedazos los últimos jirones de nubes y avanzó despacio hacia la fosa. Allí estaba ella, más bella que nunca. Sus ojos acuosos con el azul más intenso que yo recordara, y una simple rosa en la mano. Bajaron el féretro al seno de la tierra y ella lanzó dentro la flor impregnada de un beso, y un lacónico "Adiós Mario".¡ No, no podía ser! Era a mi a quien enterraban, y ella ya se iba, agarrada a la mano de mi mejor amigo.

Tagore123


6 comentarios:

  1. papelylápiz1/11/10 11:47

    Buenísimo, Tagore. ¡Cuánta historia dejas detrás de unas pocas líneas! ¡Y cómo logras transmitir la visualización de la escena y de los sentimientos de quien relata!

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  2. Tagore1231/11/10 13:52

    Gracias Luis. Es un relato que mandé a Getafe Negro y que, como no ha sido premiado, ahora lo puedo poner libremente en el blog. Me apetecía mucho que vosotros también pudierais leerlo.

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  3. Estupendo, Tagore123. No te preocupes por no ser premiada, nosotros daremos buena cuenta con nuestra lectura.

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  4. Tagore, me encanta la atmófera que has creado y la historia que surge de la niebla.
    Y el sacrificio de su mejor amigo....
    Enhorabuena, un magnífico relato.

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  5. Tagore me ha encantado. La vida es así: La flor al hoyo y el amigo al bollo.

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  6. Tagore1231/11/10 20:06

    Muchas gracias a todos por leerlo y comentarlo. 21 no me preocupa no ser premiada, me da igual. Me daba rabia no poder publicarlo y que lo pudieseis leer. Rubia, ja jajaj, con amigos asi, dispuestos a sacrificarse... se puede uno morir "tranquilo". Gabriel, jajajja, me encanta como manipulas el refrán. Está bien, está bien.

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