sábado, 23 de octubre de 2010

La denuncia.

Después de incontables e indescriptibles humillaciones, llegué a la comisaria. Otra vejación. Que por qué no he denunciado antes. Suele ser gente con el virus de la juventud, tú me entiendes. No quiero explicar mi impotencia. Cómo va a entender este chaval, que por mis hijos he aguantado todo. "Esto será su liberación" me dice. Sonrío desde el fondo de mis ojos. Mi boca no puede, está partida.
Damadeltablero.

2 comentarios:

  1. papelylápiz23/10/10 17:48

    Más que una historia es "la historia", es una manifestación que apetece ¿verdad, Dama?. Muy buena. ¡Y cuántos son los lugares donde se precisan toneladas de sensibilidad!. Más que paridad de sexos en algunos tipos de puestos, en el que describes sólo cabe ser atendidos por mujeres que pasaron por esa situación (además de sensibilizar/formar mejor a los chavales que sólo tienen como salida laboral el cuerpo policial)

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  2. veintiuno24/10/10 2:46

    La reivindicación esta servida. Narrado con la misma crueldad que sufren en su herida silenciada por la incompetencia del sistema, incapaz de solucionar un problema creciente en las familias. Dama, conseguido.

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