sábado, 30 de octubre de 2010

La manzana de Adán

Conoció la cosa más viva, bonita y especial, una mañana, en el corazón del verano. Hacia calor. Ella deslizaba su gracia divina, abriéndose paso en el aire, mudo y rendido a su sonrisa. Le gustaba todo cuanto veía. Antes del mediodía, ya había devorado parte de su cuerpo. Sus manos, sus pies, su sexo. Lentamente, sin pausa, fue desgustando sus ideas; con la impaciencia del que no puede esperar. Dejando para el final, sus ojos, con su interminable mirada. El presente acababa de devorar al futuro.

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9 comentarios:

  1. Me gusta y mucho, aunque no se bien que opinar. El final me deja descuadrado, no lo pillo y creo que me pierdo algo grande.

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  2. damadeltablero30/10/10 13:20

    A mi me ha fascinado la frase final. Todo encaja con ella.
    Genial, 21 y dejar los ojos con su interminable mirada para el final...de lo más descriptivo.

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  3. @cormoran
    La interpretación es libre, Luis. El final es un poco, la aclaración a una primera lectura. La inmediatez del presente, a veces nos impide disfrutar de una planificación futura. Estamos inmersos en una sociedad que todo lo quiere, al instante, ahora, sin pararse a madurar una relación o cualquier evento que necesite su tiempo.

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  4. @damadeltablero
    A mi encanta que te guste, tu intuición y amplitud de ideas, es un soplo de aire fresco en este blog. Con el título también le quiero dar otra vuelta de tuerca al pecado original. Siempre he pensado que fue al revés. Fue Adán el que comió la primera manzana. El hombre es más impulsivo y primitivo, proclive a cometer errores. Al ver a Eva, quedó encantado y sucumbió con toda la impaciencia e inmadurez que hemos heredado.

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  5. @damadeltablero
    A mi me encanta que te guste, tu intuición y amplitud de ideas, es siempre un soplo de aire fresco. Ya con el título quiero hacer un guiño a lo que creo que es un error, el pecado original. Lo cometió Adán, por ser hombre, es más primitivo e impaciente. Al ver a Eva, cayó en el encantamiento y no dispuso de la madurez y previsión suficientes como para saber esperar. Transmitiéndonos su error a lo largo de los siglos.

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  6. @damadeltablero
    Para mi, es genial que te guste a ti. Eres intuitiva. Un soplo de aire fresco a este blog.
    Con el pecado original, tengo mis dudas. Adán, al ver a Eva, por primera vez, sucumbió a su hermosura y nos ha transmitido a lo largo de los tiempos, su error, envuelto en impaciencia, inmadurez y deseo impulsivo. Condenándonos a la mentira de lo efímero.

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  7. Eres muy valiente, 21. Creo que el texto es complejo...porque te has metido en un buen lío al trenzar esa idea tan tan "precisa"... Creo que el título no ayuda, porque los valores de la manzana de Adán (si no ofreces más indicios) nos lleva a pensar en la culpa, el pecado, la tentación... pero nunca nos llevaría a pensar en la temporalidad, aunque tu hayas descubierto que también esconde ese matiz.

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  8. @juanxxi
    Bueno, Juan, como respondí en anteriores comentarios, tiene varias lecturas. La última, que se adoptó al colocar el título es en la que tú incides. ¿Valentía?, pues me alegro de haberlo intentado, por que ni tú, ni yo, ni nadie que conozcamos estaba allí, por lo tanto mi conjetura es una más. Quizá más lógica por la simbología de géneros. Mi idea original es la del deseo inmediato, aquél que nos priva de disfrutar de lo que más ansiamos, por no saber esperar de los "tiempos", que necesita todo. Saludos.

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  9. 21 gracias por la aclaración. Ya decía yo que me perdía algo grande.

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