domingo, 17 de octubre de 2010

Purga

Semanas después de dejarlo mi sombra seguía con ella. Les veía pasear por las aceras, abrazarse a los pies del sofá, fornicar contra la pared junto a la cama. Como quien se quita unas mallas decidí desprenderme de ellos. Bebí hasta el vómito y continué hasta perder la consciencia. Al recuperarme, mi sombra estaba tan sola como yo. Solo así pude empezar a olvidarla.

3 comentarios:

  1. Para uno a la semana que hago, voy y se me olvida firmalo.

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  2. veintiuno18/10/10 0:02

    Yo de ti, lo firmaba, ya que lo bueno, si tiene nombre mucho mejor, para poder reclamar en un futuro más de estos... salidos de nuestras profundidades más lejanas. Lo dicho Rodia, cuando quieras y puedas, más. Me gusta leer relatos buenos como este.

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  3. Gracias por los ánimos, 21. Se agradecen, viniendo además de uno de los 'monstruos' del blog. Hago tantos relatos como la inspiración y el talento me permiten. Qué se le va a hacer...

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