sábado, 6 de noviembre de 2010

Quimera

Como todos los días; se duchó, desayuno, se subió al coche y paró en la cafetería. Se tomó un café bien cargado y unas tostadas. Se fumó un cigarro y entró en la autopista. Ya en la primera visita, cerró la venta magistralmente, sin esfuerzo. Había empezado bien el día.
El despertador, le recordó que no se había levantado. ¡Y claro, ya no se acordaba de nada del plácido sueño!, tendría que improvisar. Maldita realidad.

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3 comentarios:

  1. damadeltablero6/11/10 8:18

    ¡Cuántas veces nos ha pasado esto! Fiel reflejo de la realidad. Te vas a trabajar mientras sueñas...y cuando te despiertas no recuerdas la idea de tu vidad...jajaja...Me he identificado plenamente.

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  2. Buen relato, 21, no, qué digo, "maldita realidad", ¡muy buen relato!

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  3. Cuando soñamos con nuestra realidad más próxima. ¿Están tan lejos los sueños de la vida real?. ¿Cómo podemos controlar estos?. Son preguntas en el aire, que me temo que no serán respondidas. Es igual. Me sigue gustando que leais mis relatos. Sois las dos estupendas.

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