viernes, 17 de diciembre de 2010

Desapercibida

La aterraba la crítica ajena y se hundía ante sus propios errores de juicio. Sensible como era, decidió pasar desapercibida. Tomaba café en bares anónimos, comía de expendedores automáticos, enviaba cartas sin firma. Con el tiempo, se habituó a vivir en una calle sin nombre y en una casa habitada por números, en que ella misma era una mera operación aritmética. Sus aciertos y fracasos se atribuyeron a la coyuntura social. Nadie la echó en falta cuando murió. Pero los números dejaron de cuadrar.

5 comentarios:

  1. Exacta y deprimente descripción de adónde te llevan los terrores internos. Un micro con muchísima fuerza.

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  2. Hay quien, cuando escribe, lo hace anónimamente por no dirigir la atención sobre ningún nombre en particular. Para que sólo se juzgue lo escrito, no quién firma. Es sólo uno de los ejemplos de cómo se puede aplicar esta parábola.

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  3. Funciona. Desde que firmo con otros nombres mi valoración ha subido más de 2 estrellas por micro. Y no hacen falta más comentarios.

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  4. Un saludo para esa persona desapercibida que escribe tan bien

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  5. damadeltablero18/12/10 13:27

    Me ha gustado muchísimo. Forma y contenido. Muy bien contado, me ha emocionado.
    Prefiero saber quién lo escribe, pero también me divierte hacer "quinielas de anónimos" e intentar averiguar el autor por su estilo. Un saludo.

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