miércoles, 26 de enero de 2011

La Gárgola

Fue religioso por tradición y clérigo de la catedral por consejo del obispo.
Su vida transcurrió entre rosarios y confesiones, razonablemente feliz.
Todo se quebró el día en que "ella" entró en la sacristía a pedir confesión.
Desde entonces no come, no vive y pasa las noches pidiendo a Dios una señal que afiance su vocación
Ayer cuando se dirigía a oficiar misa, una gárgola de 100 Kg. se estrelló contra el suelo, a pocos metros de él.
El susto precedió al estupor y éste al final de un sueño.



desasosegada

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2 comentarios:

  1. La "señal" de 100 kg, es un gran aviso a todos aquellos que hipotecan su vida por caminos de tradición sin escuchar las voces interiores que le sugieren otras opciones mucho más reales y sentidas. Me ha encantado, Marga.

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  2. Cormoran27/1/11 9:29

    Todos necesitamos saber escuchar para encontrar el camino o para saber salirse de el. Las normas y tradiciones no son las mismas para todo el mundo, y su interpretación debe ser meditada, comentada y consensuada por aquellos que nos merecen tal privilegio, aunque solo sea un sueño, que es el propio yo que nos habla.

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