viernes, 17 de junio de 2011

La chica más guapa de la ciudad

La encontró en un bar. Sara seguía siendo la más guapa, el regalo de los dioses con el que él jugó durante un tiempo para luego romperlo y olvidarlo en un rincón. Ella no habló, no escuchó sus torpes excusas. Se sumergieron en un remolino de luces, música y alcohol cada vez más hipnótico. Cerró los ojos, aturdido, y la música cesó. Las manos de Sara se entrelazaban en su nuca. Algo comenzó a gotear de las muñecas de la mujer, resbalando por su cuello. Abrió los ojos. Sara ya no era la más guapa.

Hank66

Blogged with MessageDance using Gmail | Reply On Twitter

7 comentarios:

  1. Es que se derretía por ti...
    Debes ser un quemaguapas.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo, el relato no está escrito en primera persona, así que un servidor, de quemaguapas nada, jejeje. Gracias, Alpiste.

    ResponderEliminar
  3. Se supone qu el comentario de dirigia al protagonisata del relato...
    Que como es de suponer, nada que ver contigo.
    Se dio vida a si mismo, seguramente...

    ResponderEliminar
  4. No, no se dio vida a sí mismo. Desgraciadamente.

    ResponderEliminar
  5. Cada vez nos haces pensar más con tus finales, Hank, y me parece a mí ¿o estás haciendo algunas concesiones más allá de la acción? (lo digo por ese "regalo de los dioses", que dice tanto con tan poco, jeje). Muy bueno.

    ResponderEliminar
  6. Opsss, Mirina, se me pasó tu comentario. Si tu comentario quiere decir que el micro tiene tintes autobiográficos... pues sí, los tiene. Aunque uno siempre acaba derivando sus obsesiones hacia lo macabro, también tiene su corazoncito, jajaja. Muchas gracias por tu amable comentario. Un saludo.

    ResponderEliminar