jueves, 23 de junio de 2011

Ocaso

Conforme el jardinero se acercaba amenazante con esas enormes tijeras, como poco, sintió miedo. Era época de ajustes en el jardín. Intentó huir, olvidando que sus raices habían penetrado profundamente en aquella tierra.
Ya no era aquella semilla viajando alborotada en el viento, ni esa flor que jugaba con las abejas, fecundando todo su alrededor. El riego diario exigía la poda anual. Aunque esas grandes tijeras brillaban como el último crepúsculo que se cuela en una mañana de intensa luz.

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2 comentarios:

  1. Gabriel Palafox23/6/11 20:50

    Mucho más bella y explícita esta versión que la también muy buena del Eskup, que ya he comentado allí.
    Me alegra mucho, Veiuntiuno, verte por estos lares, que ultimamente no frecuentabas. Bienvenido de nuevo y un gran abrazo.

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  2. Si, se deja adivinar mejor, cerrando su contenido.
    Gracias, Gabriel Palafox, eres muy amable conmigo. Ya sabes que te agradezco siempre la lectura y el comentario; siempre intento aprender de él.

    Últimamente es verdad que me aparté un poco. Todos tenemos nuestros tiempos -como bien dice nuestra amiga, Mirina-, y en ese momento creí que estaba saturando un espacio y a mi mismo, con la insistencia de la regularidad. Tambien coincidió con la apertura de mi blog. Pero todo vuelve y el verano es propicio para ello. Si encima coincide con el próximo aniversario de nuestro agrupamiento en eskup, mejor aún.

    Un abrazo y gracias por estar ahí... siempre.

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