martes, 12 de julio de 2011

Relax

Entro en un estado letárgico, de una calma y paz sin igual, al que me abandono varado y desprotegido a tu suerte, a tu vida, que hoy la hago mía. Respiro tu aire y veo a través de tus ojos. No sé donde me llevas pero me dejo arrastrar en una pausa interminable con vistas a espejismos que parecen casi reales.
Es una mañana de sol, mar y salitre que nos tiene atrapados en una magia olvidada por toneladas de obstáculos, inventados en ocupar esas horas que nos pertenecen y nos empeñamos en tirar.

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9 comentarios:

  1. Gabriel Palafox/Fco. Rodríguez Tejedor12/7/11 19:34

    Ah, el relax de las vacaciones. La serenidad de un un cuerpo respirando cadenciosamente tendido al sol. Sentir los párpados traspasados por el sol y el aire. Y fundirte con la luz y el rumor de las olas. Con esa serenidad se debió construir un día el mundo. Cuando el tiempo era nuevo y no se gastaba jamás. Y no había obstáculos, como dices, para dejarnos arrullar por una compañía que hoy es, mismamente, un trozo de luz incandescente, un murmullo de olas, con los que vamos desatornillando, paso a paso, todas las tuercas que nos aherrojaron durante tanto tiempo.

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  2. Es tan bueno el comentario como el relato. Creo que dan mucha vida a ese espacio los comentarios.
    Mirada

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  3. Anónimo13/7/11 9:18

    Respira serenidad y necesidad de rescatar el tiempo malgastado en las urgencias diarias. marga.

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  4. Bellísimo, Veintiuno. Un saludo.

    Sara Lew

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  5. @Gabriel Palafox/Fco. Rodríguez Tejedor

    Eso si es una invitación en toda regla al centro mismo del relax más absoluto. Gracias, Gabriel por ese deleite hecho regalo.

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  6. @Anónimo

    Necesitaba desconectar, Marga.

    Saludos.

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  7. @Anónimo

    Gracias, Sara. Un abrazo para ti.

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  8. Tan relajante como bello, 21, no dejas otra al lector que suspirar y asentir pensando tanto en esos ratos de relax como en aquellos otros, los feos, que hacen que los primeros valgan aún más.

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  9. @Eunuco

    Dejarse llevar, de eso se trata y disfruto de ese momento sin más. No hay sitio para nada más; mi compañera, la naturaleza y una pasividad desconocida juegan conmigo y con esos instantes que el tiempo nos concede en forma de pausas únicas.

    Un abrazo, Eunuco y gracias.

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