martes, 27 de septiembre de 2011

Mi amiga, mi musa...

Surgiendo de la nada, apareció sin más. Y levantó del suelo donde escondida, yacía mi derrota.
Me regaló sonrisas y hermosas palabras. Me enseñó a tutear al tiempo y a dominar la pasión. Hizo del castigo una experiencia inolvidable para volver a sentirme grande.
Mi musa es mortal, habla mi idioma y sufre como yo. Le debo tanto... que ahora que sufre en silencio, no sé como ayudarla... y necesito hacerlo.
A diario le dedico un beso, y aún así, no la siento.
Pero me enseñó bien, la espero...


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2 comentarios:

  1. Francisco Rodríguez Tejedor27/9/11 19:35

    Bellísimo micro sobre esa musa misteriosa que yo, no sé por qué, identifico como una parte de nosotros mismos: la ilusión, la conciencia, el sentido de la supervivencia o el amor por uno mismo, tan necesario.
    El arranque me parece buenísimo, espectacular.
    Para mi gusto cambiaría la coma después de la palabra donde. Un abrazo Daniel.

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  2. Muchas gracias, Francisco. Me gusta que me hayas corregido, porque un error sin subsanar es posponer una cita o eludir una sonrisa.
    Puede tener varias lecturas, aunque mi intención es personal, y como digo, es una musa "mortal". Aunque tu intención es correcta. Ya pueden venir miles de musas que si la predisposición no sobrevive, no hay resultado.

    Un fuerte abrazo, Francisco, y gracias de nuevo por ayudarme (no dudes nunca en hacerlo)

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