domingo, 3 de junio de 2012

El Ultimo Día

Empezaba a amanecer.
Trató de incorporarse pero no pudo. Se le cerraban las puertas de aquel balcón amigo de sus sueños.
Percibía que ese lugar tan conocido, hoy se parecía a un túnel de luces y destellos. Sus quince largos años no le permitían distinguir lo real de lo imaginario. Y allí quedó. Vencido pero jamás resignado.
Hasta que el veterinario lo sentenció.
Solo entonces terminó de amanecer.
Y solo entonces los sueños caninos se hicieron realidad mientras él comenzó por fín... a vivir.

EMILIO BAREIRO


0 comentarios:

Publicar un comentario