martes, 6 de noviembre de 2012

Incursión

Agitaba con tal tesón la bandera negra de su desolación, que no tardó en borrar del cielo las señales de humo que provenían del otro lado de la trinchera.

No eran señales especialmente esperanzadoras, eso es cierto... pero eran, tal vez, el último y frágil hilo que aún le unía a la realidad.

Una vez se aseguró de que el azul celeste estaba de nuevo impoluto, se abrazó al mástil y replegó filas con la única compañía de las polillas que, desde hacía tiempo, devoraban pacientemente la enseña.

Cronopio


8 comentarios:

  1. Es de los mejores finales que he leído.
    Tejes con tal maestría los cabos de las esperas, las derrotas, los vacíos y los anhelos, que en tu enseña viven las musas de los lirios despiertas, los girasoles en conserva y el murmullo de una voz.

    Lo he podido releer, estrenando mis ojos cada vez sobre las mismas líneas. Oyendo con ellos.

    Gracias por seguir compartiendo. Un abrazo

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    1. Muchísimas gracias por tan generoso comentario, Albada. Abrazos de vuelta.

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  2. ortiguense.7/11/12 6:02

    No hay critica o consideraciones propiamente dichas, en lo que quisiera solamente dar carácter apreciacion dubitativa tras la lectura, atenta por otra parte, como siempre de sus escritos.
    Verá, me refiero a la incapacidad que siento de entender tesón y desolación en unidad de conducta e instante. La idea de desolación, siempre la he considerado cargada de debilidad anímica.y De ahí la física. En el caso derabia o coraje, la percepción es la contraria, para mi entender.
    Incluso la presencia de las polillas, aumentan, en este caso por vía de cuidado (y creo haber entendido la metáfora)la idea de tesón, como sinónimo de enérgica determianción.
    Me queda la idea, tal vez errónea de un "bsucador vocacional de desesperanzas", instaldo donde nada se encuentra.

    El impoluto azul que aparece en el cielo como disparo de salida, sin más, crea un "naufragio en superficie", realmente desolador.

    Un saludo y felicitacion sinceros.

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  3. ortiguense.7/11/12 6:10

    La idea de que las polillas como remora del teson que describe, y yo entiendo como queda escrito, carece de claridad, que aprecio en una reelectura inmediata (y tardia).
    Era una aclaración imprescindible para obviar mi mala plasmación.
    Reitero el saludo.

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    1. Ante todo, muchísimas gracias por su atenta lectura y su enriquecedor comentario, Ortiguense.

      Lo que, modestamente, pretendía retratar en este escrito era una situación en la que alguien se recrea en su propio desasosiego y lo airea a los cuatro vientos con ímpetu, como si aireándolo fuera a derrotar a la angustia, logrando únicamente acabar completamente solo y alejado de cualquier posible salida (únicamente acompañado de las "polillas")... de ahí la utilización de términos tan aparentemente contradictorios como "tesón" y "desolación".

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  4. Parece ser que, como de costumbre, pretende ser un texto bello y lo consigue. Como juego de palabras a la libre interpretción del lector.La bandera negra, el ultimo frágil hilo, y el mastil apolillado, transmiten un naufrago con objetos poco seguros para salvarse. Transmite una soledad angustiosa, sin salida firme.
    Con los mejores deseos de que sea el juego elegido para impresionar, cosa que relmente consigue.

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  5. Se han cruzado los mensajes. Con todo el respeto a los que esten desasosegados, y no consiguen una comprensión y ayuda, pues. A veces el airearlo, quiza, llegue a alguien considerado y lo entienda.
    Los conflictos provocan rechazo por unos, y despetar los mejores sentimientos de otros. En las emocions hay tantas ambivalencia como en sus propias palabras, o más.

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  6. A la espera del final con gallardía.
    Un abrazo

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