Finalmente cuando llegó a la planta baja con el cadáver sangrante y desfigurado de su vecina del 2A, el ascensor fue perdonado.
Laura decidió tomar las escaleras. Por desgracia los ladrones que perpetraron en el 2A, creyéndolo vació, también tomaron las escaleras.
Se encontraron los dos apuros. Laura perdió las prisas, perdió todo. Álvaro Salandy