Cruzo la puerta chirriante y recorro un universo de trastos y cajas a medio abrir que escupen recuerdos casi devorados por el polvo y el tiempo. Llego al viejo armario, aparto a brazadas montones de ropa añeja y redescubro, intacto, como si hubiera estado esperándome, el viejo secreto. Nuestro secreto.
Cronopio