Miro el sol que lo invadía todo, haciendo su presencia insoportable para cualquier ser vivo de sangre caliente, calculó con la mirada los pasos a dar para culminar su hazaña, intento ver como optimizar el recorrido sin dar un paso de más que pudiera ser fatal. Cuando estuvo preparado, mentalizado y dispuesto, inicio el camino previsto, en pleno mediodía de la canícula estival. Cuando llegó, exhausto y deshidratado al otro lado de la plaza, se sintió un héroe. ¡Había conquistado la Plaza del Sol.
Alfred