martes, 5 de febrero de 2013

Retrato de un desconocido.

El azar, siempre enredando con las cosas de los humanos, consiguió que después de un viaje en avión, volviera a casa con una maleta ajena, idéntica a la mía. Así que, casi sin darme cuenta, me colé en una intimidad desconocida.
Aquellos objetos inertes cobraron vida y me fueron dibujando un retrato: era ordenado y riguroso, de gustos sencillos y medios suficientes pero no sobrantes, era buen lector y adoraba el campo, de cierta edad (medicamentos) pero no demasiada (preservativos) y bastante generoso (¡menudos regalos).
Estas conclusiones, seguramente erróneas dispararon mi curiosidad y me obligaron a preguntar en la compañía aérea si era posible conocer la identidad del otro damnificado. Contestaron, por supuesto, con una airada negativa.
Así que aquí estoy; deshaciendo mi aburrida maleta y pensando que tal vez he perdido la ocasión de encontrar a mi media naranja.

desasosegada

2 comentarios:

  1. Anónimo veneciano5/2/13 19:29

    ¿Será que tu felicidad ha perdido el último avión? No lo creas y date otra oportunidad.
    Si algo interesante tiene la vida es la capacidad para asombrarnos con mucho cinismo y algunas buenas noticias. Por el tono de tus relatos, melancólico y escéptico como tu seudónimo, se intuye que ahora te tocan las buenas. Cruza los dedos y fúmate un bisonte.

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  2. Anónimo veneciano14/2/13 22:21

    ¡Demonios!, "desaso", qué sosos son en este foro. Escribes muy bien, te lo asegura quien lleva haciéndolo más de treinta años y juzga con conocimiento de causa.
    P.D.: Posibles respuestas, y además muy cabreadas.
    -¿Está usted en posesión de la verdad? Firmado ANÁS
    - No va a ser usted quien me diga lo que me tiene que gustar o no.Firmado CAIFÁS.

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