viernes, 15 de marzo de 2013

EL PRIMER DÍA

Esa mañana, disfrazado de superhéroe y con mi acordeón colgado del cuello esperé el Metro. Mientras los remolinos de aire caliente serpenteaban mi capa accedí nervioso al vagón de mi salvación. Cien ojos expectantes, cien muecas estupefactas y risas dormidas; ese era mi público. Empecé guasón tocando los “Pajaritos” para enmudecer de golpe y serio. Un instante de silencio para tomar aire y sentenciar solemne con voz de ultratumba: “Soy… Bat-man”. Cuchicheos carentes de compasión y yo expectante bajo mi máscara de plástico. En la Bat-taza ya empezaban a sonar las primeras monedas.

Sergi Cambrils

8 comentarios:

  1. La crisis, ya te digo

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  2. ¿Ataca otra vez Ruiz Mateos?

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  3. El anónimo Jose15/3/13 18:07

    Momentáneamente creí que ironizaba sobre el Garçon, por aquello de lo placentero que resulta para después una buena taza de mate en la Casa Rosada. Pero no, no puede ser que el príncipe de la democracia se haya deslizado por el tobogán, cual Bárcenas ávido de plata, me dije con el chándal a medio poner.

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  4. Triste y digno a la vez.

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  5. Pues a mí me parecen un latazo esos "músicos" del metro.

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  6. A mí por lo general los músicos en el metro y en la calle me parecen bien, animan el ambiente, endulzan la vida, y hasta en ciertas ocasiones proporcionan el privilegio de actuaciones de verdadera calidad a cambio de nada o casi nada. Otros no son tan virtuosos, pero bueno, también tienen derecho, pienso yo.

    Por cierto, Sergi, ¿el relato es autobiográfico? Quiero decir ¿tiene usted experiencia de actuar en el metro? Porque si fuese así, ahí tiene que haber muchas historias. Menudo filón.

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  7. No es autobiográfico, pero si se diera el caso, esa sería mi manera de presentarme.

    Un saludo
    Sergi

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    Respuestas
    1. El anónimo Jose16/3/13 21:18

      ¿Quizá tocando Europa con una Stratocaster, cual virtuoso rumano? No me provoque que saco la Gibson del armario...

      Parece que mi comentario sobre nuestro magistrado atiplado no ha hecho mucha gracia a la concurrencia. Si es así me asombraría que asombre Bárcenas y no asombre este idilio insospechado. Yo milito en la tercera España y si no supero la hipocresía de oriente, mucho menos la demagogia destructiva de occidente.

      Muchas horas de guitarra y de conservatorio, este humilde trovador.

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