martes, 14 de mayo de 2013

Seamos educados, me llamo Ramón María y soy...

Como aquel viajero de horizontes, caminante errante en mis diálogos secretos, de palabras aladas hoy sangrantes, huérfano de soles voces de muertos. De sueños y realidades vividas, entre recuerdos, penas y sus correspondientes condenas. Soy sembrador de cantos y plegarias, paseante entre los arroyos silenciosos ahogados por los tantos, por los muchos días de relojes sin hora casi todos ellos engañosos. De presencia ausente, sin ojos, ni carnes, de cuarteados tiempos, éstos burlones. Poder gritar espantando al silencio o nacer árbol de ternuras. Poder, tal vez podría en el rocío del Alba enternecer mis rocas duras. Más, no estando y siendo ausencia en vida, nadie espera un retorno, nacido yo, ida. Y sucede, todo va sucediendo ¡Que pertinaz y obstinado el tiempo! Y tan solo sucede que todo cuánto queda es aquello que soy, la obra ajena y lejana de un tiempo ya pasado. Y sucede que ya no hay palabras, bueno sí, en mis noches las sueño y hasta hablo con ellas ¿Seré acaso ellas, palabras malditas en las gélidas noches en que me hablan entre susurros? Y tan solas están, tan solo estamos. Poco importa ya aquel significado, el contenido. Yacen las palabras rotas, de alma asesinadas.

Ramón María

4 comentarios:

  1. Es un auténtico bombardeo de ideas, tengo que separar las frases y leerlas por separado porque si no me abruma.
    Proyectas imagenes muy hermosas.

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    1. Lamento la dificultad al ser leído y comprendido es uno de mis defectos (uno de todos los que existen) me lo dicen a menudo, en fin espero pausar esas imágenes. Saludo marga

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  2. Por cierto encantada, me llamo marga y ...

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    1. Je, je, ¡¿Qué me estas contando, de verdad?!

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