martes, 31 de diciembre de 2013

El Asesino del año.

Era el último día que tenía para hacerlo, ahora o nunca se dijo, así es que lo recopiló todo, lo metió en un saco y con un palo la emprendió a golpes, uno tras de otro, hasta que sintió que nada dentro se movía, por fin lo había hecho.

Arrastrando el saco por el pasillo, salió al descansillo, miró a ambos lados para asegurarse de no coincidir con nadie, llamó al ascensor y con taquicardia galopante, rogó para que no le viera nadie, bajó hasta el portal, una vez allí hizo lo mismo, miro al rededor y salió lo más veloz que pudo hasta el coche, abrió el maletero y con mucho esfuerzo metió el saco dentro, circuló durante kilómetros sin destino fijo hasta que como llevado por el destino apareció ante él aquél páramo vacío y solitario. Paró el motor, volvió a asegurarse de que nadie le veía, bajó del coche, sacó el pico y la pala y cavó un agujero negro y profundo como su corazón, allí depositó el saco y lo enterró a la velocidad del viento que en ese momento era de 10 km/h en dirección sur, con el 95% de previsión de precipitaciones. Una vez alisada la superficie respiró profundo sabiendo que dentro de 365 días tendría que cometer otro asesinato si no acababan con el antes.

FELIZ AÑO!

Carmine

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