sábado, 7 de diciembre de 2013

Sol-Ventas

Como cada mañana ella entró al vagón a las ocho y diez en la estación de Sol. Como siempre él no tuvo valor para hablarle. Ayer no le había dicho que su nuevo peinado le sentaba muy bien, ni anteayer que la veía más cansada, ni al otro le había preguntado por qué había faltado dos días. Las cosas que no le había dicho en aquellos tres años habrían llenado una enciclopedia.

Hoy especialmente no sería capaz de decirle que desde la semana próxima tendría que cambiar de trayecto y entonces las mañanas ya no tendrían sentido. Que la añoraría desesperadamente. Que la quería sin remedio.

Camino de la puerta, la miró una vez más. Ella, como siempre, pareció no verle. Pero sintió en sus dedos el contacto eléctrico de los dedos de ella y se encontró un papel en la mano. Escrita con bolígrafo, había una sola palabra: “Sí”.



El Manco del Espanto

3 comentarios:

  1. Querido Manco, estás de un romántico, que pareces un gatito ronroneando cariño.
    Seguro que a ti también te gusta que te rasquen el lomo.
    Muy tierno.
    Miau

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    1. Querida Muski, es verdad, no quiero imaginar cómo puedo llegar a ponerme cuando llegue la primavera. Ronroneo de pensarlo. Espero no dejar muchos pelos en las gateras.

      Besos y gracias por no fallarme.

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    2. Anónimo9/12/13 9:34

      Siempre, querido, siempre...
      "Sí".

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