domingo, 26 de octubre de 2014

FUERZA BRUTA

Sólo ceniza y la habitación llena de humo. No puede dejar de fumar uno tras otro. Sus dedos tiemblan y no consigue deshacerse de aquella imagen. Camina de un lado a otro de la estancia vacía sintiéndose ajeno a sí mismo. ¿En qué instante cruzó la línea? No lo sabe, pero sabe que odia sus manos, ésas capaces de apretar tan fuerte.

Concha García Ros

domingo, 19 de octubre de 2014

Después

A menudo se siente perdido. O mejor, claramente se pierde.

Puede pasarle durante un paseo, o en medio de un pensamiento, pero lo más embarazoso es cuando le sucede en plena conversación con alguien.

Sin avisar, en medio de una frase, sutilmente se instala el vacío. Se queda en blanco; de pronto no sabe lo que estaba diciendo, ni por que le miran atentamente primero y confusos después sus interlocutores. No es un recurso dialéctico para atrapar la atención de sus oyentes.

Definitivamente está perdido ¿de qué estaba hablando?

Lo mejor sería poner cara de circunstancias, disculparse y salir por piernas.

Cuando intenta poner en práctica su idea, las piernas no le responden. Está inmovilizado. Intenta entonces tocarse las piernas pero sus manos tampoco se mueven. Esto ya no es embarazoso, es el pánico lo que empieza a dominarle.

Y en ese momento recuerda: el intenso dolor en el lado izquierdo, la falta de aire, el golpe contra el suelo, l a oscuridad...

Palabras compartidas

El ladrón

Aquél ladrón era muy pobre. Tanto que cometía sus robos con un arma simulada. Utilizaba una funda y un mango sin hoja, a modo de cuchillo.

Pero tras recibir 3 palizas descomunales, de asaltados que descubrieron el engaño, decidió cambiar sus objetivos. La última paliza lo dejó a las puertas de la muerte.

Ahora sólo asalta ancianos y niños indefensos.

Sin embargo le dan mucha pena y a menudo se arrepiente.

Esta mañana han encontrado muerto al ladrón y no ha sido de una paliza. Ha muerto de hambre y de escrúpulos.



Palabras compartidas

Sentencia

En la cena, de golpe, confesé haberla engañado una vez. Por mi parte era asunto zanjado, añadí apresurado. Ella se quedó muda, observándome. Su tenedor, en suspenso, apuntaba hacia una croqueta partida. Entrecerró los ojos calibrándome, como si nunca hasta entonces me hubiera visto. Miré para abajo. Un último resto de tomate se aferraba al borde de la ensaladera, esperando —como yo— ser sentenciado. Entonces pronunció tres palabras demoledoras:

—Pásame la sal.

Condimentó el trozo de tomate y se lo llevó a la boca tranquilamente, como si nada. En ese instante me sentí más traicionado que ella.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

domingo, 12 de octubre de 2014

Sweet Fifteen

Una carambola técnica ha permitido descubrir que los caracoles tienen su propia red social. El hallazgo se debe a “Sweet Fifteen”, una red social de gran éxito entre adolescentes.

Como es sabido, los nuevos implantes intracraneales permiten una comunicación telepática directa, y un error de construcción en un lote de implantes de la mencionada “Sweet Fifteen” provocó sin pretenderlo que los usuarios sintonizasen con una especie no humana.

Muchos adolescentes no se extrañaron de lo rudimentario de los mensajes ni de que tratasen exclusivamente sobre cuernos y babas, ya que no notaron diferencia con sus conversaciones habituales. Pero otros alertaron a sus padres y estos a la policía, lo que desembocó en un hallazgo científico de incalculable trascendencia.

De momento ya se han detectado conversaciones telepáticas entre perros, encontrándose que muchas versan sobre la raza y el pedigrí de sus amos.

Las investigaciones prosiguen a buen ri tmo.

El Manco del Espanto

viernes, 10 de octubre de 2014

El tiempo circular.

Ha llegado la época del tiempo circular. Aquel que ni empieza ni se acaba. Donde el comienzo y el final se dan la espalda y en medio solo hay un instante mil veces repetido.

Ella lo ve cómo se quita la ropa, la dobla con esmero y la cuelga de las perchas. Ya ni sabe desde cuando aceptó ese cuerpo decadente. Debió ser cuando asumió que no cambiaría los muebles, ni las cortinas, ni haría reformas. Y que solo saldría de aquella casa para ir al cementerio.

Tal vez su marido es un mueble más. Tampoco lo cambiaría por nada. Forma parte del paisaje vital de cartón piedra. De la foto fija en que se ha congelado su existencia cuando empezó el tiempo circular.

De vez en cuando él se aproxima en la oscuridad y le sube el camisón. A ella en esos momentos le gustaría mirar por la ventana para ver cómo se mecen las ramas de los árboles. Pero tiene echadas las cortinas. Sabe que no las va a cambiar. No va a cambiar nada. Y se duerme soña ndo el mismo sueño de todas las noches, que al despertar nunca recuerda.

Francisco Rodríguez Tejedor

miércoles, 8 de octubre de 2014

Haka

La explosión de Sodoma se escuchó en Gomorra con inusitada claridad. Una total confusión se apoderó de la ciudad, a lo que se sumó un bramido ensordecedor proveniente del Asfaltites. Una gigantesca ola, generada por la onda expansiva, recorría el lago mientras los aterrorizados gomorritas contemplaban estupefactos a Lot y a sus hijas, cabalgando la ola sin mirar atrás.

La orilla frenó al monstruoso tsunami, que se precipitó sobre Gomorra aplastando la urbe, que fue engullida por la boca de un túnel oculto en el subsuelo, y arrastrada al interior de un corredor que atravesaba la Tierra y conducía al mar. Tras unos días a la deriva, Gomorra se ancló en el confín de un, al parecer, pacífico océano.

Las previsoras hijas de Lot se plantearon entonces el crucial tema de la perpetuación, sintiéndose muy decepcionadas al comprobar que los gomorritas insistían en la práctica de una modalidad de cortejo en la que superaban a los extintos sodomitas. Forzada s a recurrir a su viril papá, propiciaron su inexcusable colaboración con la ayuda de los prestigiosos caldos polinesios. Nueve meses después, el primer moabita, antepasado de los actuales maoríes, nacía en la recién bautizada isla Rapa.



Somnus Tuus

martes, 7 de octubre de 2014

Reto marinero

El lobo de mar amusgaba los ojos por entre el humo de su pipa. Estaba a sus cosas, por eso no me veía. Llevaba la barba bien recortada, cana, como los cabellos que le sobresalían de la gorra de capitán, mordida por el salitre. Seguramente habría navegado por los mares de China. Su mirada, clavada en algún horizonte imaginario, reflejaba una expresión ausente, de desinterés por lo mundano. Era un tipo duro, alto, corpulento, que sabía mirar hacia adelante con valentía, enfrentando las embestidas de las olas y las de la vida, que son las que dejan cicatrices por dentro. Me acerqué a él con precaución. Tuve que ponerme de puntillas para mirarle a los ojos fijamente. Pero como los tipos duros, no se inmutó. Ni pestañeó. Qué peligros no habría sorteado ya el rudo marinero. Me acerqué tanto a él que nuestros alientos se abrazaron. Sus músculos permanecían en tensión por debajo de la chaqueta. Parecía dispuesto a atacar en cualquier momento. Me retaba. Tuve la precaución de girarme por si acaso: cuando uno arriesga es bueno cuidarse las espaldas. Acto seguido, lo escondí en el puño y lo solté en el fondo del bolso antes de salir veloz de la tienda de souvenires.



La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

sábado, 4 de octubre de 2014

El tendedero



-¡Joer con la lírica, Pepe! ¡No fastidies!

Aquí quedamos en que una semana planchabas tú y otra yo.

Esta semana te tocaba a ti.

Y no te la perdono, aunque hayas escrito esos versos que me has colgado con un imperdible en el tendedero:

"Estas prendas que ves aquí, /amada mía,/ mostrando nuestros secretos al sol/ desean hablar más de nuestro amor / en esta tarde larga y fría ".

(Eliminatoria de Champions R. Madrid - Milán)



Francisco Rodríguez Tejedor.

viernes, 3 de octubre de 2014

See

Egtved y Mysla trabajaban en Sodoma con el equipo de la Damasco Geologic Transnational que realizaba prospecciones en el cercano lago Asfaltites en busca de sal. Resultados preliminares indicaban que el producto podría superar en calidad al que los bárbaros denominaban Maldon Salt. La DGT, encargada del proyecto de viabilidad, había contratado a Egtved y Mysla por su demostrada experiencia en Hallstatt, famosa por sus minas de sal de montaña.

Sodoma los había seducido. Sobre todo el Uabé Club. La cerveza era barata y las sodomitas, bellas, limpias y muy obsequiosas. El día anterior al inicio de las perforaciones, abandonaron el local de madrugada, algo tambaleantes y con prisa por concluir sus cálculos. Egtved debía medir las isoanómalas de gravedad y Mysla las curvas equipotenciales. Otra circunstancia contribuyó al desastre en ciernes, además del efecto adverso de las burbujeantes sodomitas. Olvidando que una montaña no es un lago, introdujeron el valor is otópico de los sulfuros diseminados utilizado en Hallstatt. Los datos incorrectos se cargaron en la perforadora rotativa y cuando ésta sopleteó, indujo la descarga del terreno, provocando que Sodoma saltara por los aires.



Somnus Tuus