sábado, 16 de octubre de 2010

La sombra del desván (anamaría)

Miró el reloj y apuró el paso.
"Otra vez" susurró muy bajo
Cuando llegó a casa ya había oscurecido, cogió el cesto de la ropa, prendió la luz que pendía del techo y como cada noche subió al desván a tender la colada.
Cantaba como para romper el silencio, como para mitigar el miedo que desprendía su cuerpo, e inmóvil contemplaba como la silueta de su sombra se movía...
Esto no me está pasando, se decia a si misma, cerró la pequeña ventana y sin querer zanjó el asunto

4 comentarios:

  1. papelylápiz16/10/10 14:57

    Todo vale para romper el sentimiento irracional del miedo, que nos ciega de ver la explicación de los fenómenos en causas totalmente racionales.

    Anoto: repasa la tilde para distinguir el "como" (el que compara) del "cómo" (el que pregunta), éste último al final los varios que aparecen.

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  2. Anamaría, me ha gustado mucho este relato. Yo, de niño, tenía sensaciones similares cuando tenía que subir al desván. Creo, y ya lo he dicho otras veces, que el miedo es el sentimiento más importante, más determinante, de la vida humana. Y quien sabe si del resto de vidas animales también. Hablar de ello es reconfortante y literariamente muy interesante también.

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  3. Gracias, papelylápiz, tendré en cuenta la anotación.
    Gabriel, el miedo es un sentimiento muy importante, me gusta como lo has expresado. Dicen que el miedo es libre, a mi me gusta encontrar el origen que me lo provoca, sería complicado de explicar, la palabra miedo da mucho juego.
    ¡Saludos!!!

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  4. Sentía miedo, y aún así subía al desván. El misterio siempre atrae....
    Ay!!!, las sombras persiguen a las rubias, pero asustan a las morenas, jajaja
    Me gusta, preciosa, Muuuuacc!!

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