viernes, 7 de enero de 2011

Eterno abrazo

Te acercaste a consolarme conteniendo mis lágrimas en tu hombro. Acariciaste mi pelo susurrando palabras dulces y me estrechaste contra tu pecho. Así, enredado entre tus brazos me regocijé un buen rato, hasta que intenté apartarme de ti, pero no pude. Me envolvías con esos intrincados hilos que tejes aprovechando mis debilidades; me atrapabas entre la maraña de excusas y culpas que creas intentando poseerme. Intenté zafarme pero tú apretabas cada vez más fuerte. Asfixiado busqué redención en tus ojos, y apresaste también mi reflejo.

Saryle

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1 comentario:

  1. Cormoran9/1/11 18:29

    Tremendo Sara, estremecedor, terrorífico, impactante... Demasiado habitual también.

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