Los míos me hacen sentir cómoda, me evocan caminos recorridos. Sus arrugas y pliegues son las huellas que nos ha dejado el caminar.
Los de mis gentes me conmueven; verlos vacíos, recién abandonados, me acerca a la intimidad de quién los ha usado.
Por el contrario los de los desconocidos me asustan; un zapato solitario en la calle o en el campo, me da sensación de catástrofe.
¡Que fácil es inventar una historia a partir de un par de zapatos!
desasosegada
