miércoles, 29 de febrero de 2012

Evolución

Las aceras ya no son grises. Ni el cielo. Ni tan siquiera es gris ya la niebla.

El trasiego de sombras se ha convertido en una danza nada macabra. Y, siguiendo el ritmo marcado por sus pasos medidos, bailan el tiempo y el espacio, abrazados sin pudor, en mitad de la calle... a la vista de todo el mundo.

Cronopio

1 comentario:

  1. Anónimo1/3/12 0:52

    Deja sin respiración, (por poco me ahogo...)
    Impresionante baile.
    El pudor no se lleva, aunque fueran desnudos.

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